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Curioso

Rusia perforó el monte de los últimos 30 leopardos de Amur, y el túnel no era para ellos

En 2011 quedaban unos 30 leopardos de Amur en libertad, y una carretera nueva iba a pasar justo por el paso de montaña que cruzaban. Alguien iba a tener que ceder el paso.

Rusia perforó el monte de los últimos 30 leopardos de Amur, y el túnel no era para ellos

En 2011, todos los leopardos de Amur que quedaban en libertad habrían cabido en un solo autobús escolar, y todavía sobraban asientos. Eran unos 30, arrinconados en un pedazo de bosque del Lejano Oriente ruso, y ningún otro gran felino del planeta era tan escaso. Y una carretera estaba por atravesar, justo en su camino, el paso de montaña que cruzaban.

Alguien iba a tener que ceder el paso. Y quien conoce a los gatos sabe que rara vez son ellos.

Un trazado sobre el paso de Narvinsky

El paso de Narvinsky es un cruce de montaña en Primorie, en el Lejano Oriente ruso. Por ahí pasan las rutas de los leopardos, de un lado al otro del monte.

El plan para la carretera nueva, la que iba hacia el distrito de Jasán, la llevaba por encima del paso. Asfalto en el mismo lugar donde ellos ponían las patas.

Para un felino que va y viene por esos caminos, eso era tráfico, ruido y un territorio partido en dos. Es como tender una avenida en mitad de la casa y dejar el plato de comida en la otra orilla. Y cuando quedan 30, partir el monte es partir lo poco que hay.

Leopardo de Amur caminando por un tronco entre pinos
Un leopardo de Amur camina por un tronco entre pinos. Foto: Mike Pennington / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.

Las máquinas entran en la montaña

Pero en marzo de 2012 arrancó en el paso una obra distinta. Las máquinas no se pusieron a abrir camino por la cima: empezaron a perforar la montaña por dentro.

Obrero con casco naranja y linterna frontal junto a una perforadora dentro de un túnel en construcción, con la boca del túnel iluminada al fondo y el monte nevado afuera
Un obrero junto a una perforadora, en un túnel abierto en la roca: el camino se hacía por dentro, sin tocar el monte de arriba.

Fueron unos tres años de trabajo. En 2014, el túnel iba más o menos por la mitad. Cuando estuvo listo, medía 575 metros, más de cinco canchas de fútbol puestas en fila bajo la roca, y había costado unos 1.800 millones de rublos.

Un túnel así, en pleno territorio de leopardos, parecía hecho para ellos: un pasadizo propio para cruzar al otro lado. Pero tenía nueve metros de ancho y cinco de alto, y ningún leopardo necesita un techo de cinco metros para pasar.

Era para los autos. El proyecto había cambiado dentro del programa para conservar al leopardo de Amur: la carretera ya no subiría al paso, lo atravesaría por debajo, para no cortar las rutas de los leopardos sobre la montaña. Los motores se mudaban al sótano, y el monte quedaba entero para sus dueños de siempre.

26 de marzo de 2016: la carretera se esconde

El 26 de marzo de 2016, Serguéi Ivanov, jefe de la Administración Presidencial de Rusia, inauguró el túnel junto al gobernador de Primorie, Vladímir Miklushevski. Era el primer túnel para fauna del país.

Para entonces, los leopardos ya no eran 30. A comienzos de ese año se contaban unos 80, casi tres veces más que en 2011.

Desde ese día, los autos van por dentro de la montaña y arriba, en el paso, ya no hay carretera. Pero ninguna inauguración convence a un gato de nada. La aprobación que contaba tenía que llegar en forma de huellas, en el monte, y no había manera de pedirla.

Febrero de 2017: una hembra frente a la cámara

El parque nacional Tierra del Leopardo tenía cámaras trampa en el monte, justo encima del túnel.

A comienzos de febrero de 2017, menos de un año después de la inauguración, una de ellas grabó en video a una hembra. En los registros del parque se llama Leo 92F, un nombre de expediente que a ella le tiene sin cuidado.

Cruzó el paso entero, de un lado al otro, justo por donde el primer plan iba a tender el asfalto. Debajo de ella, dentro de la roca, corría la carretera, y arriba no hubo un solo auto que esquivar.

Cámara trampa atada con una correa a un abedul, frente a un sendero nevado que cruzan de lado a lado las huellas de un gran felino, en un bosque de montaña sin carretera a la vista
Una cámara trampa atada a un abedul vigila un sendero en la nieve, cruzado de lado a lado por huellas de un gran felino: así se sabe quién sigue usando el monte.

Habían pasado casi cinco años desde que las máquinas entraron en la montaña. Todo ese trabajo apostaba a que el monte siguiera siendo uno solo, y Leo 92F lo atravesó como si nadie hubiera tocado nunca esa montaña.

Y aquel monte ya no es de unos pocos. En julio de 2026, el conteo que hacen juntos Rusia y China registró 135 leopardos en Tierra del Leopardo, entre adultos y cachorros. Del otro lado de la frontera, en una reserva china, vive otro grupo, y algunos leopardos van y vienen entre los dos países.

Vista aérea de colinas cubiertas de bosque y de las instalaciones del parque nacional Tierra del Leopardo
Colinas boscosas e instalaciones del parque nacional Tierra del Leopardo, vistas desde el aire. Foto: Ванифатов Павел / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Los leopardos que en 2011 cabían en un autobús hoy necesitarían varios. Arriba, en el paso de Narvinsky, siguen cruzando sin pedirle permiso a nadie, como corresponde a un gato. Quien cedió el paso fue la carretera, y lo sigue cediendo todos los días, por dentro de la montaña.

Fotos de un leopardo de Amur (Mike Pennington / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0) y del parque nacional Tierra del Leopardo (Ванифатов Павел / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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