La cura de una enfermedad casi siempre mortal para los gatos se escondía dentro de un antiviral de la covid
La PIF mataba a casi todos los gatos que enfermaban. En Davis, una molécula empezó a curarlos, pero ningún veterinario podía recetarla, y su historia terminó cruzándose con la de la covid.

Un gato puede tener apenas un año, las patas todavía demasiado largas para su cuerpo y todas las cortinas de la casa por conquistar, y llevar dentro un coronavirus muy común entre los de su especie. Pero en algunos gatos ese virus cambia, y de ese cambio nace la PIF: una enfermedad que casi siempre terminaba con su vida, y que se ensañaba sobre todo con los jóvenes.
La salida existió mucho antes de que un veterinario pudiera recetarla. Y cuando por fin estuvo a la vista de todos, venía escondida dentro de otro antiviral y la estaban recibiendo otros pacientes.
Treinta y un gatos en Davis
En la Universidad de California en Davis, el veterinario Niels Pedersen llevaba décadas estudiando la PIF. Décadas de verla avanzar sin que nada la detuviera.
Entre abril y agosto de 2017, entraron a su estudio 31 gatos diagnosticados con la enfermedad. No venían de un laboratorio: habían enfermado por su cuenta, como enferma cualquier gato, y llegaban con el tiempo en contra.
Pedersen y su equipo iban a probar en ellos un antiviral llamado GS-441524. El plan no tenía nada de cómodo: una inyección cada día, durante al menos doce semanas. Eso son por lo menos 84 inyecciones, una tras otra, para un paciente que no entiende por qué.

Doce semanas, un pinchazo por día
No todos alcanzaron a recorrer ese camino. En cuatro gatos la enfermedad estaba tan avanzada, y con tantas complicaciones, que no pasaron de los primeros cinco días; un quinto no respondía a la molécula y fue sacrificado a los 26 días. Los otros 26 siguieron adelante, inyección tras inyección.
Los tratamientos fueron terminando entre agosto de 2017 y mayo de 2018. Y en 18 de esos gatos pasó lo que con la PIF casi nunca pasaba: terminaron sus semanas de inyecciones y quedaron sanos.
Otros volvieron a enfermar. Unos a los pocos días, otros hasta 84 días después de la última inyección.
El equipo volvió a empezar con ellos. A cinco les dio un segundo tratamiento con una dosis más alta, y quedaron sanos. Dos, a los que trataron otra vez con la dosis original, recayeron de nuevo y necesitaron un tercer tratamiento, más fuerte, para curarse. Al final, 25 gatos seguían con vida mucho tiempo después.
Pedersen y sus colegas publicaron los resultados en febrero de 2019. La enfermedad que casi nunca soltaba a un gato tenía, por fin, una salida escrita en papel.
Una cura con etiqueta de suplemento
Pero el papel no se inyecta. La molécula no se vendía para animales, y ningún veterinario podía recetarla. Un dueño podía saberlo todo sobre los gatos de Davis y aun así salir de la clínica con las manos vacías.
Muchos dueños no aceptaron esa despedida. Buscaron la molécula en el mercado negro: en internet, varios fabricantes sin licencia la vendían. La marca más usada traía etiqueta, pero en ella no aparecía el GS-441524; se presentaba como «suplemento alimenticio», un título bastante modesto para lo que había adentro.
El precio, en cambio, no tenía nada de modesto. En una encuesta a dueños que trataron así a sus gatos, el tratamiento costó en promedio casi cinco mil dólares, y a alguno le costó 21 mil. Y comprarlo los exponía, además, a problemas con la ley.
Después venía el aprendizaje que nadie había pedido: inyectar a su gato en casa, cada día, durante semanas. Un gato no se queda quieto por gratitud, ni entiende que el pinchazo de hoy es su mañana. Y aun así, hecho en casa y con frascos sin permiso, el tratamiento podía curarlos.

2020, en los hospitales
Entonces llegó la covid. En 2020, los hospitales empezaron a usar contra ella un antiviral llamado remdesivir, y los pacientes lo recibían con receta y bajo la mirada de un médico.
Ese nombre escondía una molécula conocida. Apenas entra al cuerpo, el remdesivir se transforma, y rápido, en GS-441524. Es como si la molécula de los gatos de Davis llegara al hospital con un abrigo puesto: el cuerpo se lo quita en la entrada, y lo que queda adentro es la misma molécula que había salvado a 25 gatos.
Así, durante un tiempo, la misma molécula vivió dos vidas. En el hospital, llegaba a las personas con receta. En las casas, llegaba a los gatos por una jeringa que sus dueños habían aprendido a usar, comprada como suplemento y a escondidas de la ley.
Pasaron más de tres años desde las primeras inyecciones en Davis hasta que un gato pudo recibirla con receta. Ocurrió en noviembre de 2020, en Australia: los veterinarios pudieron por fin conseguir de forma legal remdesivir inyectable, preparado en farmacia para tratar gatos. La molécula llegó a ellos por el camino menos pensado: con el mismo abrigo con el que entraba a los hospitales.
En agosto de 2021, Australia sumó el GS-441524 por boca, y ese mismo mes los veterinarios del Reino Unido pudieron conseguir el remdesivir inyectable. En noviembre de 2021, el GS-441524 llegó también a las clínicas británicas, en tabletas. El tratamiento ya podía pasar del pinchazo diario a una tableta.
Hoy, en esos países, cuando un veterinario diagnostica PIF tiene algo que recetar, y el dueño ya no tiene que buscarlo a escondidas.
La molécula fue siempre la misma, en el hospital y en la sala de una casa; lo que cambió fue el abrigo y el permiso. Del otro lado de todo eso hay un gato de un año, con las patas todavía demasiado largas, que vuelve a mirar las cortinas como quien tiene tiempo de sobra.
Foto de un gato que recibe una inyección: Veterinarian Pet Alliance / Wikimedia Commons, CC BY 4.0. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Pedersen NC, Perron M, Bannasch M, et al. (2019). Efficacy and safety of the nucleoside analog GS-441524 for treatment of cats with naturally occurring feline infectious peritonitis. Journal of Feline Medicine and Surgery, 21(4). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6435921/
- Pedersen NC, et al. (2019). Efficacy and safety of the nucleoside analog GS-441524 for treatment of cats with naturally occurring feline infectious peritonitis (resumen). PubMed. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30755068/
- Jones S, Novicoff W, Nadeau J, Evans S (2021). Unlicensed GS-441524-Like Antiviral Therapy Can Be Effective for at-Home Treatment of Feline Infectious Peritonitis. Animals, 11(8):2257. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8388366/
- Taylor SS, et al. (2023). Retrospective study and outcome of 307 cats with feline infectious peritonitis treated with legally sourced veterinary compounded preparations of remdesivir and GS-441524 (2020–2022). Journal of Feline Medicine and Surgery, 25(9). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10812036/
- Coggins SJ, Norris JM, Malik R, et al. (2023). Outcomes of treatment of cats with feline infectious peritonitis using parenterally administered remdesivir, with or without transition to orally administered GS-441524. Journal of Veterinary Internal Medicine. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10473006
- Taylor S, Tasker S, Gunn-Moore D, Barker E, Sorrell S (2022). An update on treatment of FIP in the UK. Vet Times. https://www.vettimes.com/clinical/small-animal/an-update-on-treatment-of-fip-in-the-uk-cpdfip
- Xiao D, et al. (2021). Validation of LC-MS/MS methods for determination of remdesivir and its metabolites GS-441524 and GS-704277 in acidified human plasma. Analytical Biochemistry. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7835612
- Cornell Chronicle (2013). Discovery offers hope against deadly cat virus. Universidad Cornell. https://news.cornell.edu/stories/2013/06/discovery-offers-hope-against-deadly-cat-virus
- FDA (2020). Coronavirus (COVID-19) Update: Daily Roundup October 23, 2020. Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos. https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/coronavirus-covid-19-update-daily-roundup-october-23-2020
- UC Davis Profiles (s. f.). Niels Pedersen, Professor Emeritus, School of Veterinary Medicine. Universidad de California en Davis. https://profiles.ucdavis.edu/niels.pedersen
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