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Inspirador

La orden contra la tigresa Avni nombraba solo a ella, pero en el bosque eran tres

En 2018, la India discutió si dormir o matar a la tigresa T1, Avni, señalada por trece muertes en los pueblos de Pandharkawada. La orden la nombraba solo a ella; en el bosque eran tres.

La orden contra la tigresa Avni nombraba solo a ella, pero en el bosque eran tres

La tigresa tenía, en los papeles del departamento forestal de Maharashtra, un nombre de expediente: T1, una letra y un número. Fuera de esos papeles, la llamaban Avni. A fines de 2018, mientras la India discutía si había que dormirla o matarla, ella seguía en los bosques de Pandharkawada con dos crías detrás. La orden la nombraba solo a ella. En ese bosque eran tres.

Una tigresa y sus dos cachorros refrescándose dentro de una charca
La tigresa Sharmilee y sus dos cachorros se refrescan en una charca de Tadoba, también en Maharashtra. Foto: Harshawardhangupta.ngp / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Trece muertes en dos años

Entre 2016 y 2018, en los pueblos de Pandharkawada, en el distrito de Yavatmal, murieron trece personas. Las familias empezaron a vivir con miedo, y las sospechas fueron cayendo sobre una sola tigresa: T1.

Entonces el jefe de conservación forestal del estado dio una orden con dos caminos: dormirla y, si eso fallaba, matarla. En un país donde la ley protege a los tigres, esa orden terminó en los tribunales.

El Tribunal Superior de Bombay la avaló y permitió «neutralizarla» si no se le podía capturar viva, que en el idioma de los jueces quería decir matarla. En septiembre de 2018, la Corte Suprema tampoco la frenó. Solo puso los pasos en orden: primero, el dardo; la bala, únicamente si el dardo fallaba.

Para entonces, el país ya estaba partido en dos. De un lado, las familias de Pandharkawada. Del otro, activistas que hacían circular en Twitter una etiqueta para pedir que dejaran vivir a Avni.

Y ella, que no sabía de tribunales ni de etiquetas, seguía en el bosque con sus crías, un macho y una hembra, todavía a su lado.

Una tigresa de Bengala de pie en un bosque seco, de noche, iluminada por el flash de una cámara trampa
De noche, el flash de una cámara trampa sorprende a una tigresa de Bengala en el bosque seco del centro de la India, lejos del ruido de las ciudades y de los tribunales.

Un disparo en el bosque

La noche del 2 de noviembre de 2018, en los bosques de Pandharkawada, el tirador Asghar Ali le disparó a Avni y la mató, en una operación que, por mandato de la Corte, tenía que empezar por un dardo.

La noticia recorrió la India. Hubo campañas en todo el país, marchas con velas en Bombay y en Delhi, y una ola de críticas de los defensores de la fauna.

Mientras las velas ardían en las ciudades, en el bosque dos crías de diez meses se habían quedado sin madre.

Un dardo sin permiso

Después llegó el comité de investigación de la Autoridad Nacional de Conservación del Tigre, el organismo que vela por los tigres en todo el país. Y su informe revisó el equipo que salió aquella noche.

El protocolo de ese mismo organismo exige un equipo con encargados de fauna, biólogos y veterinarios capacitados. Salir a dormir a una tigresa sin veterinario es como entrar a operar sin anestesiólogo.

En el equipo que salió por Avni no había encargado de fauna, ni veterinario, ni biólogo. El dardo lo disparó Mukhbir Shaikh, un guardabosques que solo tenía permiso para identificarla. Y el comité descartó que la bala de Asghar Ali hubiera sido en defensa propia.

La cuenta del principio tampoco cerraba. De las trece muertes, la investigación del propio departamento forestal solo le atribuía a Avni, «sin lugar a dudas», al menos dos.

El biólogo Wenzil Pinto dice que en los primeros cinco casos ni siquiera se hizo un análisis de ADN. Es como dar por resuelto un robo sin haber buscado nunca una huella.

Huellas de tigre en el polvo de un sendero, junto a una cámara trampa atada al tronco de un árbol
Huellas de tigre en el polvo, junto a una cámara trampa atada a un árbol: las pistas que quedan en un sendero del bosque. En los primeros cinco casos, según Wenzil Pinto, no hubo análisis de ADN.

Ocho días de selva

A dos crías de diez meses sin madre les quedaban, en la práctica, dos caminos: morir o terminar en cautiverio. En diciembre de 2018, los forestales capturaron a la hembra. Al macho también lo buscaron, pero nunca lo capturaron.

La hembra pasó más de dos años en un recinto de Titralmangi, en la Reserva de Tigres de Pench: unas cinco hectáreas cercadas, el espacio de unas siete canchas de fútbol. Allí dejó de ser una cría. Cuando volvió a salir, ya tenía unos tres años.

Camino de tierra que se adentra en el bosque de la Reserva de Tigres de Pench
Un camino de tierra entra en el bosque de la Reserva de Tigres de Pench, donde creció la hija de Avni. Foto: Drashokk / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

El 5 de marzo de 2021 la devolvieron a la selva, con un collar al cuello para seguir sus pasos. Por primera vez desde que la capturaron, no tenía una cerca alrededor.

Primer plano de una tigresa con collar de radio, con el cuerpo metido en el agua
Una tigresa con collar de radio, metida en el agua en Tadoba, en Maharashtra. Foto: PR Ganapathy / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Su libertad duró tres días. El 8 de marzo, los forestales la sacaron de la selva con la pata delantera derecha herida: se había peleado con otra tigresa.

El 13 de marzo, hacia las diez de la noche, mientras la preparaban para trasladarla a Nagpur, murió por las heridas de aquella pelea, ocho días después de haber salido del recinto.

La orden de 2018 llevaba un solo nombre, T1, y terminó decidiendo la suerte de dos tigresas: la madre, en el bosque de Pandharkawada, y la hija, a la que le tocaron tres días de selva. El macho es el único de aquella familia al que ningún papel le escribió el final. Ese final todavía lo guarda el bosque.

Fotos de la tigresa Sharmilee y sus cachorros (Harshawardhangupta.ngp / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0), del bosque de la Reserva de Tigres de Pench (Drashokk / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0) y de una tigresa con collar de radio (PR Ganapathy / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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