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Curioso

Una sola epidemia podría acabar con todos los leones asiáticos libres, y la Corte Suprema de la India dio seis meses para impedirlo

Todos los leones asiáticos libres del planeta viven en Gir y sus alrededores, en la India, al alcance de una sola epidemia. En 2013, la Corte Suprema ordenó darles una segunda casa en Kuno y puso un plazo de seis meses.

Una sola epidemia podría acabar con todos los leones asiáticos libres, y la Corte Suprema de la India dio seis meses para impedirlo

Los leones asiáticos libres tienen una sola dirección en el mundo. Todos cazan, duermen y crían a sus cachorros en el bosque de Gir y en las tierras que lo rodean, en el estado indio de Gujarat. Una sola enfermedad que entrara ahí podría acabar con todos sin tener que ir a buscarlos a ninguna otra parte. En otro estado, un bosque lleva años preparado para darles una segunda casa.

León asiático macho de melena oscura que camina de frente hacia la cámara por un sendero de Gir
Un león asiático macho de melena oscura camina por un sendero de Gir. Foto: Rohit Sharma / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Seis meses de plazo

El 15 de abril de 2013, la Corte Suprema de la India decidió no esperar a esa enfermedad. Ordenó trasladar algunos leones de Gir al santuario de Kuno, en el estado vecino de Madhya Pradesh. Y le dio al gobierno seis meses para hacerlo.

Fachada del ala central de la Corte Suprema de la India, con su cúpula, en Nueva Delhi
El ala central de la Corte Suprema de la India, con su cúpula, en Nueva Delhi. Foto: Subhashish Panigrahi / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

La lógica era la de dejarle una copia de las llaves al vecino: si un día pierdes las tuyas, no te quedas en la calle. Con un segundo grupo de leones en otro bosque, una epidemia ya no podría llevárselos a todos de una vez.

Y el peligro tenía nombre. Entre los riesgos de epidemia que los científicos habían anotado al estudiar Kuno como refugio estaba el virus del moquillo canino.

Dos recursos y ningún camión

Gujarat no quiso compartir a sus leones, ni siquiera unos cuantos. Su gobierno le pidió a la Corte que revisara la sentencia, y la Corte se negó en octubre de 2013, el mismo mes en que vencían los seis meses.

Entonces Gujarat presentó el último recurso que le quedaba. En agosto de 2014 también lo perdió, y ya no hubo nada más que discutir.

Pero el traslado no empezó. Ese mismo año, Ajay Dubey, un activista de la fauna de Madhya Pradesh, acudió a la Corte para denunciar que la orden seguía sin cumplirse. Su denuncia esperó turno hasta noviembre de 2017, cuando la Corte por fin la escuchó.

En marzo de 2018, el gobierno central prometió formar un comité y acelerar el traslado, y con esa promesa la Corte cerró el caso. Los leones siguieron donde estaban.

Septiembre en Gir

Unos seis meses después de esa promesa, el miedo de la Corte dejó de ser una hipótesis.

Entre el 12 de septiembre y el 1 de octubre de 2018 murieron más de veinte leones en Gir, y en varios de ellos apareció el mismo virus que los científicos habían anotado años antes: el moquillo canino. Las pruebas lo encontraron en decenas de leones.

No había ninguna copia de las llaves en otro bosque. Todos los leones asiáticos libres del planeta estaban del mismo lado de la puerta por donde había entrado el virus.

La hierba de Kuno

Mientras tanto, en Kuno, la casa llevaba años lista. En los años noventa, 24 aldeas se habían ido del santuario para dejarles espacio a los leones: familias enteras dejaron su lugar a unos animales que ni siquiera estaban en camino.

El río Kuno atraviesa un valle boscoso, con una colina al fondo
El río Kuno y su valle boscoso, en el parque nacional de Kuno. Foto: M G Chandrasekr / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Kuno tampoco era un bosque vacío. Tenía sus propios felinos, leopardos salvajes que nadie había tenido que traer.

Pero los leones no llegaban. Temporada tras temporada, la hierba de sus pastizales creció sin que la pisara una sola pata de león.

Dieciséis horas desde Namibia

Entre el 16 y el 17 de septiembre de 2022, un avión de carga voló desde Namibia hasta Gwalior, en la India, con ocho felinos a bordo.

En Gwalior los esperaban dos helicópteros MI-17 de la Fuerza Aérea de la India, que hicieron el último tramo hasta Kuno. Fue un viaje de unas dieciséis horas.

El 17 de septiembre, los pastizales que habían esperado leones recibieron a los primeros felinos que alguien trajo de fuera. Eran ocho guepardos de Namibia: de otro continente y de otra especie, llegando a la casa que se había preparado para los leones de Gir.

El doctor Y. V. Jhala de pie junto a un guepardo, entre los árboles del parque de Kuno
El doctor Y. V. Jhala, de pie junto a uno de los guepardos llevados a Kuno. Foto: Ujjwalwii / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Desde la orden de la Corte han pasado más de trece años, y aquel plazo de seis meses cabe ya veintisiete veces en ese tiempo. Mientras tanto, los leones de Gir siguieron sumando: en mayo de 2025, el conteo estimó 891, más que nunca. En 2020 eran 674.

Ninguno ha cruzado a Kuno. Los 891 viven en la misma tierra por donde pasó el virus en 2018.

Leona asiática echada en el suelo con sus cuatro cachorros pegados a su cuerpo
Una leona asiática descansa en Gir con sus cuatro cachorros pegados a ella. Foto: Panchalmaulik01 / Wikimedia Commons, CC BY 4.0.

En Gir, una leona descansa con sus cachorros pegados al cuerpo, y cada uno de ellos suma otro león a una familia que sigue viviendo bajo un solo techo. A un estado de distancia, entre leopardos y guepardos, la copia de la llave todavía espera a su primer león.

Fotos de un león asiático macho en Gir (Rohit Sharma / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0), de la Corte Suprema de la India (Subhashish Panigrahi / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0), del río Kuno (M G Chandrasekr / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0), del doctor Y. V. Jhala con un guepardo en Kuno (Ujjwalwii / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0) y de una leona asiática con sus cachorros en Gir (Panchalmaulik01 / Wikimedia Commons, CC BY 4.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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