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Inspirador

Un león comprado en Harrods, libre en Kenia, y una advertencia: «ya no los reconocerá»

En 1969, dos jóvenes australianos compraron un cachorro de león en Harrods y luego lo llevaron a Kenia. Antes de volver a verlo, les advirtieron que Christian ya no los reconocería.

Lo compraron en Harrods, lo devolvieron a Kenia y un año después fueron a ver si los recordaba

Kora, noreste de Kenia, 1971. John Rendall y Anthony «Ace» Bourke, dos jóvenes australianos, han vuelto a buscar a un león al que no ven desde hace casi un año. Antes de viajar les advirtieron que no se hicieran ilusiones: ya no los reconocería.

Entonces, en lo alto, a unos 70 metros, aparece Christian, un macho de unos dos años que ya vive en libertad. No hay tiempo para pensar. El león echa a correr directo hacia ellos.

Un cachorro a la venta en Harrods

La historia había empezado dos años antes, muy lejos de allí. Christian nació el 12 de agosto de 1969 en el zoológico de Ilfracombe, en Devon, Inglaterra, y acabó a la venta en Harrods, los grandes almacenes de Londres. Allí lo compraron Rendall y Bourke ese mismo año, según la Born Free Foundation.

En aquella época era legal. Tener un animal exótico no era algo insólito, cuenta el relato oficial de Bourke y Rendall, y todo ocurrió antes de la Dangerous Wild Animals Act de 1976, la ley británica que empezó a exigir licencia para tener leones. Pero que fuera legal no lo hacía correcto: un león nunca debió estar en una tienda.

Christian vivía en una tienda de muebles de King’s Road y crecía muy rápido. En pocos meses, según el mismo relato, ese lugar ya empezaba a quedarle pequeño.

Un león joven, sin melena y con manchas tenues en las patas, salta con la cola en alto sobre el césped húmedo de un jardín rodeado de muros
Un león joven, aún sin melena, a la carrera sobre el césped de un jardín cercado. Con pocos meses de vida, ya necesita mucho más espacio del que puede darle una ciudad.

Kora, un lugar elegido para él

En 1970 lo llevaron a Kenia, con George Adamson, que ya se dedicaba a devolver leones a la vida salvaje. No había un campamento esperándolo: el lugar se eligió para Christian, y fue Kora, en el noreste del país, según el relato oficial. Allí Adamson formó un grupo con Christian y con Boy, otro león a su cuidado que había aparecido en la película Born Free.

Los documentales The Lion at World’s End y Christian the Lion, de Morningstar Productions, se rodaron para financiar ese regreso y para grabar el reencuentro de 1971; hoy los distribuye la Born Free Foundation, según la página oficial sobre esas películas.

Cámara de cine antigua de 16 milímetros con manivela, montada sobre un trípode de madera gastado al borde de un camino de tierra, apuntando a una loma vacía entre arbustos espinosos
Una cámara de 16 mm frente a una loma todavía vacía de la sabana. El reencuentro de 1971 se filmó para dos documentales de la época.

Con los meses, Christian pasaba cada vez más tiempo lejos del campamento. Y no todos lo recibían bien: los leones salvajes de Kora querían expulsar de su territorio a los machos recién llegados, como Boy y él.

Setenta metros cuesta abajo

Casi un año después, en 1971, Rendall y Bourke regresaron. Les habían advertido que Christian ya no los reconocería, recuerda la ficha de TIME sobre el video del reencuentro. Fueron de todos modos.

Un joven viajero visto de espaldas, con camisa de algodón desteñida y pantalones acampanados, de pie e inmóvil en un camino de tierra del monte
De espaldas, un viajero con ropa de principios de los setenta en un camino del monte keniano. Volver no garantizaba ser reconocido.

Lo que pasó lo contaron ellos mismos en TIME (2009): Christian apareció en lo alto, a unas 75 yardas —unos 70 metros—, y enseguida bajó corriendo. Saltó sobre los dos, pero con mucha suavidad. Les rodeó los hombros con las patas delanteras y frotó su gran cabeza contra sus caras, como se ve en la filmación. Ni el propio Adamson esperaba que Christian se alegrara tanto de verlos, recordaron años después en Today/NBC (2009).

Ese frotar de cabezas tiene sentido entre leones. Matoba, Kutsukake y Hasegawa observaron a un grupo de leones africanos en cautiverio y concluyeron, en un estudio publicado en PLOS ONE (2013), que el gesto sirve sobre todo para reforzar los lazos dentro del grupo, y que se hace de forma recíproca. Como decirle al otro: «eres de los míos».

Su estudio guarda un matiz: el gesto no se volvía más frecuente cuando los leones se reunían tras una separación. Llamarlo «el saludo» de los leones iría más allá de lo que encontraron; lo que muestran es una señal de vínculo. Los métodos y los datos completos están en el artículo original.

De los documentales a 20 millones de vistas

Aquellas imágenes no quedaron guardadas en un cajón: formaron parte de los documentales de la época, y el primer libro de Bourke y Rendall se vendió mucho en los años setenta, según su página oficial.

Treinta y siete años después, en 2008, un fragmento de unos dos minutos con la canción «I Will Always Love You» dio la vuelta al mundo: más de 20 millones de vistas. NBC News lo contó entre los videos virales de ese año, y TIME lo sumó a su lista de los 50 mejores videos de YouTube.

Míralo tú mismo: fíjate en el momento en que Christian los ve, baja la ladera y se les echa encima.

Video de YouTube

Ya no los necesitaba

Hay un detalle que cambia el sentido de esa carrera. En aquel reencuentro, Christian andaba con dos leonas, Mona y Lisa, y con un cachorro, Supercub. Ya no necesitaba a Rendall y Bourke.

En 1973 se marchó hacia la zona de Meru. Bourke y Rendall suponen que para entonces tenía un grupo propio, pero, según su relato, es solo una suposición. Qué fue de él después, estas fuentes no lo cuentan.

Y aun así, aquel día de 1971, bajó corriendo desde lo alto para frotar su gran cabeza contra la de dos viejos amigos.

Les dijeron que ya no los reconocería. Christian no los buscó porque le hicieran falta, sino con el gesto que, entre leones, refuerza los lazos del grupo. No los había olvidado.

¿Crees que los animales recuerdan a quienes los cuidaron, aunque pasen años sin verse? ¿Has vivido un reencuentro así con algún gato?


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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