En pleno intento de cruzar el Atlántico en dirigible, uno de los primeros mensajes de radio desde el aire pidió que se llevaran al gato
En octubre de 1910, el dirigible America despegó de Atlantic City para intentar cruzar el Atlántico. A bordo iban seis hombres y Kiddo, un gato atigrado gris que protagonizó uno de los primeros mensajes de radio enviados desde el aire.

Sobre el Atlántico, Kiddo encontró su lugar en el dirigible America: la vela de un bote salvavidas que colgaba bajo la nave, entre el globo y el mar. Era un gato atigrado gris, y nadie le había preguntado si quería volar.
Ese rincón tuvo un precio. Al comienzo del vuelo, a ese mismo gato lo metieron en un costal para sacarlo de la nave, y después su vida quedó atada a un dirigible que empezó a fallar en pleno océano. Cuando todo terminó, los seis hombres a bordo tenían muy claro qué le debían.

Un gato en el bote salvavidas
A mediados de octubre de 1910, en Atlantic City, Nueva Jersey, el America se preparaba para el primer intento de cruzar el Atlántico por el aire. Lo comandaba Walter Wellman, y lo acompañaban tres ingenieros, un navegante y un radiotelegrafista.

Mientras alistaban el despegue, en el bote salvavidas que colgaba de la nave apareció el pasajero número siete: un gato. Cómo había llegado ahí se contó después de varias maneras.
Kiddo no se tomó bien la partida. Apenas el America dejó el suelo, empezó a protestar a gritos.
Sus quejas le agotaron la paciencia al ingeniero jefe, Melvin Vaniman. A bordo había radio, a cargo del radiotelegrafista Jack Irwin, y Vaniman la usó para pedir refuerzos: «Roy, ven por este maldito gato».
Era la queja de un hombre harto. Y nadie dice una frase así pensando en que alguien la vaya a guardar.
Un costal sobre el agua
Una lancha escoltaba al dirigible en la salida. Entonces, según se contó, uno de los tripulantes metió al gato en un costal para bajarlo hasta ella.
Para quien lo intentó, era una forma rápida de librarse del ruido. Para Kiddo, que ya iba asustado, era una crueldad: descender a ciegas dentro de un costal, colgado entre el cielo y el agua.
Pero ya era tarde para pasarlo a la lancha sin peligro. El intento quedó en eso, y Kiddo se quedó a bordo.
Para uno de los hombres, ese gato nunca había sido un estorbo. El navegante, Murray Simon, era supersticioso como muchos marinos, y según una de las versiones de la historia, Kiddo estaba ahí por él: lo había recogido en el hangar, donde vivía como callejero, y lo había subido a propósito.
Su razón cabía en una frase: «Nunca tendremos suerte sin un gato a bordo». Así, un callejero de hangar quedó contratado para un puesto que nunca solicitó: amuleto de la expedición.
Dueño de la vela
Con el mar abajo, Kiddo cambió de opinión sobre el viaje. Simon anotó que el gato disfrutaba el trayecto sobre el agua y que se acomodaba en la vela del bote salvavidas, el mismo donde lo habían encontrado.
Con las horas pasó de estorbo a mascota de la tripulación. Jack Irwin lo dejó por escrito: «En los largos días y las noches todavía más largas que siguieron, admito que agradecí la compañía cariñosa de ese gatito».
Y es que pronto hizo falta consuelo: llegaron tormentas fuertes.
En uno de los motores se rompió una pieza, y la hélice empezó a tambalearse como la rueda floja de una bicicleta; hubo que apagarlo. Después falló también el otro.
Sin motores, el America quedó a merced del viento, como un globo de feria que se le escapa a un niño de la mano. Abajo no había más que océano.
Un vapor rumbo a Nueva York
Por la misma radio que había cargado con la queja de Vaniman, Irwin envió la señal de auxilio. Mar adentro, lejos de la costa de Carolina del Norte, los avistó el Trent, un vapor británico que navegaba de Bermudas a Nueva York.

Tras 71 horas en el aire, casi tres días, los hombres abandonaron el dirigible en pleno océano. El Trent los recogió a todos: a los seis hombres y al gato.
Hay una foto tomada a bordo del Trent después del rescate. En ella aparece Melvin Vaniman, el mismo que había pedido por radio que vinieran por ese maldito gato, sosteniendo a Kiddo.
La tripulación tenía su propia explicación de por qué seguían vivos: las siete vidas de Kiddo. El gato que habían querido echar volvió a tierra como héroe.
En Nueva York lo exhibieron en la tienda Gimbels, en una jaula dorada dentro de una vitrina, y hasta le cambiaron el nombre: lo llamaron Trent, como el barco que lo había rescatado. Al gato que había vuelto del Atlántico le tocó una jaula a la vista de todos, convertido en atracción.
Su retiro fue más digno: vivió el resto de su vida con Edith, la hija de Wellman.
El America nunca cruzó el Atlántico. Pero el bote salvavidas donde apareció Kiddo, el de la vela que él hizo suya, lo conserva desde 2010 el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian.
Y la queja de Vaniman también quedó guardada. Fue uno de los primeros mensajes de radio enviados desde una aeronave en vuelo, y para ese museo, el primero de todos.
Hoy ese bote está vacío. Pero hubo días en que, sobre su vela, entre el globo y el mar, se acomodaba un gato gris al que nadie le preguntó si quería volar, ni ser amuleto, ni llamarse Trent. De todo lo que le impusieron, eligió una sola cosa: el mejor lugar a bordo.
Fotos de Melvin Vaniman con Kiddo (Bain News Service / Biblioteca del Congreso vía Wikimedia Commons, dominio público), del America visto desde el Trent (George Grantham Bain Collection / Wikimedia Commons, dominio público) y de Walter Wellman (Bain Photo Company / Wikimedia Commons, dominio público). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias (8)
- Brady, H. (2018). Kiddo the Cat, Reluctant Aviator. Smithsonian National Air and Space Museum. https://airandspace.si.edu/stories/editorial/kiddo-cat-reluctant-aviator
- National Air and Space Museum (s. f.). Historic Akron Airship Lifeboat Donated to the National Air and Space Museum. Comunicado de prensa, Smithsonian National Air and Space Museum. https://airandspace.si.edu/newsroom/press-releases/historic-akron-airship-lifeboat-donated-national-air-and-space-museum?id=241
- Grossman, D. (s. f.). The Airship «America» of 1910: The First Attempt to Fly the Atlantic. Airships.net. https://www.airships.net/first-attempt-fly-atlantic-wellman-vaniman-airship-america/
- Kenney, K. (2012). A Thousand Miles by Airship. Aviation History (HistoryNet). https://www.historynet.com/thousand-miles-airship/
- New Jersey Antique Radio Club (2010). Jack Irwin, Marconi Wireless Man. New Jersey Antique Radio Club. https://www.njarc.org/articles/jack_irwin_201009.html
- Canada’s Aviation Hall of Fame (s. f.). John Alexander Douglas McCurdy. Canada’s Aviation Hall of Fame. https://cahf.ca/john-alexander-douglas-mccurdy/
- Morgan, J. (1967). Electronics in the West: The First Fifty Years, cap. III. Transcripción en Early Radio History. https://earlyradiohistory.us/1910enn2.htm
- Wellman, W. (1911). The Aerial Age: A Thousand Miles by Airship over the Atlantic Ocean. A. R. Keller & Co. (Internet Archive). https://archive.org/stream/aerialagethousan00wellrich/aerialagethousan00wellrich_djvu.txt
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