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Curioso

El yaguareté tiene «protección absoluta» y un billete con su cara; en su mayor refugio, unas cámaras cuentan cuántos quedan

Desde 2016 el yaguareté está en el billete de 500 pesos y desde 2001 la ley le da «protección absoluta». En la selva que Misiones comparte con Brasil, unas cámaras trampa intentan saber si su refugio más importante todavía aguanta.

El yaguareté tiene «protección absoluta» y un billete con su cara; en su mayor refugio, unas cámaras cuentan cuántos quedan

El yaguareté del billete de 500 pesos no envejece, no pasa hambre y no necesita ni un árbol para seguir en su sitio. El otro, el que respira y camina, necesita muchos.

A ese, las personas le fueron quitando el monte a fuerza de caza y de tala, hasta dejarle unos pocos rincones. En el más grande, una selva que Argentina comparte con Brasil, unas cámaras escondidas llevan años tratando de saber si su refugio más importante todavía aguanta.

Agosto de 2001: dos palabras en una ley

El 15 de agosto de 2001, el Congreso argentino sancionó la Ley 25.463, que declaraba al yaguareté monumento natural. El 7 de septiembre la ley quedó promulgada.

La figura venía de otra ley, la 22.351, la de los parques nacionales. Y esa ley, en su artículo 8, les concede a los monumentos naturales dos palabras que no dejan resquicio: «protección absoluta».

Es el trato que recibe una estatua de bronce en una plaza: nadie la toca, nadie se la lleva. Pero a una estatua le basta su pedestal. Este monumento, con bigotes y garras, necesitaba selva.

Un yaguareté echado sobre una roca, mirando hacia un costado, con las rosetas del pelaje bien nítidas
Un yaguareté echado sobre una roca, con las rosetas del pelaje bien nítidas. Foto: Ariel Manuel / Wikimedia Commons, CC BY 3.0.

Mediados de 2016: una cara para la imprenta

A mediados de 2016 empezó a circular un billete nuevo de 500 pesos con la cara de un yaguareté. Abría una familia de billetes llamada «Animales autóctonos de la Argentina», y el Banco Central lo había elegido para ir adelante.

Detrás de él salieron la ballena franca austral, el guanaco, el hornero, el cóndor andino y, para cerrar la serie, la taruca.

En el papel, el yaguareté quedó impecable. Cada ejemplar sale con las mismas manchas en el mismo lugar, sin una cicatriz y sin un pelo fuera de sitio.

Unos dedos sostienen un billete de 500 pesos algo gastado con el rostro grabado de un yaguareté; detrás, la selva verde desenfocada
El rostro del yaguareté en un billete de 500 pesos, con la selva de fondo: fue el primero de la serie de animales del país.

Lo que quedó del monte

Mientras tanto, fuera del papel, al yaguareté lo atacaron por dos lados. Unos lo cazaron. Otros derribaron los montes donde tenía a sus crías y donde se ocultaba.

Un yaguareté macho trepado al tronco de un árbol, visto de espaldas y de costado
Un yaguareté macho trepado al tronco de un árbol. Foto: Naturaleza en.foco / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Eso tiene nombre: persecución. Y sus autores fueron personas, las que fueron por el animal y las que fueron por su casa.

La cuenta cabe en un billete. Córtalo en veinte tiras iguales y quédate con una, y ni siquiera entera: eso es lo que el yaguareté conserva del territorio que tenía en Argentina.

Y en ese pedazo quedan pocos. Se estima que en todo el país viven entre 200 y 250 yaguaretés, los suficientes para llenar una sola sala de cine.

El grupo más grande vive en el noreste, en la Selva Paranaense de Misiones, una selva que no termina en la frontera y sigue en Brasil. Si el yaguareté tenía una fortaleza en Argentina, era esa.

Cámaras de los dos lados de la frontera

En 2024, investigadores del Proyecto Yaguareté, del Instituto de Biología Subtropical, en Misiones, salieron a contarlos con sus colegas brasileños del Projeto Onças do Iguaçu. Tenía que ser un trabajo de dos países, porque la población que querían contar vive repartida entre los dos.

Entonces repartieron cámaras trampa, que se disparan solas cuando un animal pasa frente a ellas, y les pusieron a algunos yaguaretés collares que reportan por satélite por dónde andan.

Una persona arrodillada junto a un árbol en la selva sujeta con una correa una cámara trampa camuflada al tronco
Una persona sujeta una cámara trampa al tronco de un árbol en la selva; el aparato se dispara solo cuando un animal pasa frente a él.

El terreno era enorme: más de medio millón de hectáreas, casi cuatro veces la Ciudad de México, entre Misiones y áreas protegidas de Brasil como el Parque Nacional do Iguaçu y el Parque Estadual do Turvo. Contar yaguaretés ahí es como intentar saber cuántos gatos viven en una ciudad entera dejando cámaras en algunos portones y esperando a que pasen.

Junio de 2025: el conteo

En junio de 2025, los investigadores presentaron el resultado. Su mejor estimación era de 84 yaguaretés. El número real podía ser tan bajo como 64 o tan alto como 110.

Tenían con qué compararlo. El conteo anterior, el de 2022, había dado 93.

Eran nueve menos. Pero los mismos investigadores aclararon que esa diferencia «no es estadísticamente significativa». Es como subirte dos veces a la báscula del baño y leer dos números distintos: la báscula no alcanza a decirte si de verdad bajaste de peso o si fue ella.

Lo que ningún margen borra es el tamaño de lo que queda. La población de yaguaretés más grande de Argentina, en el mejor de los casos, apenas pasa de cien.

Un yaguareté con el pelaje cubierto de rosetas
Un yaguareté de carne y manchas: en su refugio más grande, la mejor estimación es de 84 y el máximo, de 110.

Y esa cuenta ni siquiera es solo argentina: los 84 incluyen a los que viven del lado de Brasil. La fortaleza del yaguareté en Argentina es, en realidad, una selva que comparten dos países, con menos de cien yaguaretés repartidos entre los dos, según la mejor estimación.

El yaguareté del billete se puede volver a imprimir con la misma cara. Al que pasa frente a esas cámaras entre Misiones y Brasil no lo repone nadie. Ese necesita lo que el de papel nunca necesitó: árboles donde esconderse y criar, y que nadie lo cace.

Fotos de un yaguareté echado sobre una roca (Ariel Manuel / Wikimedia Commons, CC BY 3.0) y de un yaguareté trepado a un árbol (Naturaleza en.foco / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0). Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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