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Inspirador

Roger adelgazaba en las calles de Wolverhampton y la causa estaba donde nadie miraba

Roger, un gato blanco y negro, recorría las calles de Wolverhampton cada día más delgado. La causa de su flacura estaba donde nadie miraba.

Roger adelgazaba en las calles de Wolverhampton y la causa estaba donde nadie miraba

Un gato blanco y negro recorría las calles de Wolverhampton, en Inglaterra, y cada día ocupaba un poco menos de espacio. Tenía la cara manchada de calle y la mirada baja de quien prefiere no llamar la atención.

Su nombre es Roger. Su cuerpo se iba afinando día tras día, y no era una cuestión de elegancia: algo lo estaba desgastando por dentro, y a simple vista nadie podía decir qué.

Hasta que alguien se detuvo a mirarlo con atención y entendió que ese gato estaba en apuros de verdad.

Directo a la consulta

Así llegó Roger al equipo de Cats Protection en Wolverhampton. No hubo tiempo para presentaciones: de ahí lo llevaron derecho al veterinario.

El examen resolvió el enigma. Esa delgadez que no se detenía tenía una causa concreta, escondida donde nadie miraba: una enfermedad dental que nunca le habían tratado. Cada intento de comer le causaba dolor, y un gato al que le duele comer termina, tarde o temprano, comiendo menos.

El tratamiento estuvo a la altura del problema. Le extrajeron ocho dientes y le hicieron una limpieza profunda, con destartraje y pulido. Y ya que estaba en manos expertas, el equipo aprovechó para castrarlo, ponerle microchip y vacunarlo. Roger salió de esa etapa con la boca en paz y los papeles en regla.

Quedaba la pregunta más delicada: adónde va un gato que viene de sobrevivir en la calle.

Una casa prestada

La respuesta fue un hogar temporal: una persona de acogida le abrió las puertas de su casa. Ahí, después de una vida tan dura, Roger descubrió por fin las comodidades de un hogar y el cariño de alguien pendiente de él.

Y como todo gato que se respeta, no tardó en dejar claras sus preferencias. Es un devoto de los cabezazos cariñosos, esa forma tan felina de decidir que alguien merece su confianza. Y tiene debilidad por echarse justo donde entra el sol, con la seriedad de quien cumple una tarea importante.

Las fotos que compartió el equipo muestran el recorrido completo: primero, un gato tímido de cara sucia; después, el mismo Roger sentado y atento sobre una alfombra estampada, y al final panza arriba sobre esa misma alfombra, entregado al descanso.

Publicación de Facebook

Lo único que falta

Hoy Roger está listo. Tiene la boca sana, las vacunas puestas y una idea muy precisa de dónde se duerme la siesta. Lo que todavía no tiene es una familia para siempre.

El equipo lo resumió en su publicación con una frase: «De gato callejero a muchacho consentido». Ahora Roger está en adopción con Cats Protection en Wolverhampton, que busca para él el hogar adecuado.

En el camino dejó ocho dientes. A cambio, hoy come sin que la boca le pase factura, y el gato que en la calle ocupaba cada día menos espacio se estira a sus anchas en un rectángulo de sol, como quien por fin se permite descansar.

Imagen principal: Cats Protection.

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