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Los ganaderos del Pantanal querían muerto al jaguar, hasta que alguien sacó la cuenta

Durante generaciones, en el Pantanal de Brasil, un jaguar cerca del ganado tenía los días contados. En 2017, un estudio puso por fin los números sobre la mesa.

Los ganaderos del Pantanal querían muerto al jaguar, hasta que alguien sacó la cuenta

En las haciendas del Pantanal de Brasil, la cuenta se hacía rápido y casi siempre del mismo lado. Aparecía una vaca muerta, había un jaguar en los alrededores, y el felino tenía los días contados. Durante generaciones, nadie pidió más números que esos.

Lo que nunca entraba en esa cuenta era lo que el mismo animal producía mientras seguía vivo. Faltaba la otra columna, y un equipo de investigadores decidió llenarla.

Jaguar en el Pantanal de Brasil
Un jaguar en el Pantanal de Brasil. Foto: Thomas Fuhrmann / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Una vaca menos, un jaguar en la mira

El jaguar (Panthera onca) es el felino más grande de América, como recuerda el comité de Países Bajos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En el Pantanal, su historia quedó atada a la de las vacas: las matanzas por represalia en las haciendas ganaderas fueron históricamente la principal amenaza para la especie, según un análisis publicado en 2021 en Scientific Reports.

En la zona de Porto Jofre, la caza furtiva entre las décadas de 1960 y 1980 casi hizo desaparecer al jaguar, según un estudio de 2024. Y el conflicto no quedó en el pasado: en 2025, un investigador de la Universidade Federal de Mato Grosso do Sul explicó a Mongabay que la caza por represalia sigue siendo un obstáculo.

Lanchas al final de la Transpantaneira

El investigador Fernando R. Tortato y su equipo, formado por Thiago J. Izzo, Rafael Hoogesteijn y Carlos A. Peres, decidieron ponerle números a ese conflicto. Eligieron un lugar donde el jaguar ya era el centro de otra economía: Porto Jofre, en el estado de Mato Grosso, al final de la carretera Transpantaneira, que su propio estudio describe como el eje del turismo en el norte del Pantanal.

El área de trabajo abarcó el Parque Estatal Encontro das Águas y sus alrededores, en los municipios de Poconé y Barão de Melgaço. Es la llanura de inundación del río Cuiabá, cuyos afluentes llevan hasta las orillas donde los jaguares descansan. Allí, los operadores salen cada día en lancha con turistas que llegan para verlos, como describe el estudio de 2024.

Persona investigadora de pie en una lancha en un río del Pantanal, con binoculares en una mano y una libreta de campo mojada en la otra, mirando hacia la orilla
Binoculares en una mano, libreta empapada en la otra: en estos ríos, buena parte de la observación se hace desde el agua.

Dos columnas en la misma hoja

La pregunta tenía dos mitades. Primero, cuánto dinero dejaba cada año el turismo para ver jaguares en esa zona. Después, cuánto ganado podían costar esos mismos jaguares: las pérdidas que causaría la población residente en la misma área.

¿Cómo se armó cada mitad? El resumen del trabajo dice que calcularon el ingreso bruto anual del ecoturismo de jaguares, pero no detalla qué partidas entraron en la suma; eso queda para la sección de métodos del artículo completo. Lo que sí se sabe es a quién llega ese dinero: a hoteles, conductores de safari, guías y lancheros, según un reportaje de Mongabay de 2023. El resumen tampoco dice cuántos jaguares forman esa población residente.

Los resultados salieron en 2017 en la revista Global Ecology and Conservation (volumen 11, páginas 106-114), y puedes revisar la ficha del estudio con sus cifras. La primera columna, lo que esos jaguares podían costar en vacas, dio unos 121.500 dólares al año. El propio estudio la presenta como un daño hipotético, calculado para la población residente, no como una lista de vacas contadas una por una.

Tablero con hojas impresas llenas de tablas y cifras, junto a una calculadora de bolsillo, sobre el banco de madera gastado de una lancha atracada en un río del Pantanal
Columnas de cifras y una calculadora sobre el banco de una lancha: la discusión sobre el jaguar pasó a medirse en dólares.

Cincuenta y seis veces

La otra columna fue la que cambió la conversación. Según Tortato y colegas (2017), el turismo para ver jaguares dejaba 6.827.392 dólares al año de ingreso bruto, en esa sola porción representativa del Pantanal brasileño.

Si divides una cifra entre la otra, la proporción ronda las 56 veces, la misma que cita Mongabay (2023). El depredador que muchos querían muerto valía, vivo, muchísimo más que todo el ganado que podía costar.

Conviene leer bien la comparación: el estudio enfrenta el turismo con las pérdidas de ganado, no con todas las actividades económicas de la región. Su conclusión es que una diferencia tan grande refuerza el turismo de fauna como herramienta para que las haciendas toleren al jaguar. Y el cambio se nota: el análisis de 2021 en Scientific Reports señala que el ecoturismo cambió la vieja situación de represalia, y hoy haciendas que antes veían al felino como enemigo reciben visitantes.

Jaguar en primer plano, visto con teleobjetivo desde la ventanilla abierta de una camioneta en un camino de tierra de una hacienda del Pantanal, con luz gris de madrugada
Desde la camioneta de una hacienda, a primera hora: el felino que antes se perseguía es ahora el que todos quieren ver.

Treinta lanchas frente a la misma orilla

Ese éxito trajo su propio problema. En temporada alta, mientras un jaguar se tumba al sol en la orilla, pueden juntarse unas 30 lanchas a la vez en el río. Esas aglomeraciones, y la manera en que los guías comparten dónde está cada animal, son el tema de un estudio publicado en 2024 en Scientific Reports, firmado otra vez por Tortato junto a otros cinco investigadores.

Su título resume la idea central: limitar el intercambio abierto de información y la movilidad favorece la sostenibilidad del turismo de jaguares. En 2025, Mongabay lo contó sin rodeos: ese turismo necesita nuevas reglas para no colapsar. Las propuestas concretas están en el artículo, que se puede leer completo y gratis.

Durante décadas, al jaguar del Pantanal lo amenazó la cuenta de quienes solo veían vacas perdidas. Ahora que se sabe cuánto vale vivo, el animal que sobrevivió al odio de los ganaderos necesita sobrevivir a su propia fama.

¿Viajarías para ver un jaguar en libertad, y qué reglas pondrías para que los visitantes no lo agobien?

Foto del jaguar: Thomas Fuhrmann / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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