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Se acabó el carbón y se fueron las familias: los gatos abandonados que revivieron un pueblo minero de Taiwán

Cuando el carbón se acabó, en Houtong quedaron menos de 100 vecinos, casas vacías y gatos que nadie cuidaba. En 2008, una fotógrafa empezó a darles de comer, y el pueblo nunca volvió a ser el mismo.

Se acabó el carbón y se fueron las familias: los gatos abandonados que revivieron un pueblo minero de Taiwán

En los escalones de piedra de Houtong duerme un gato. Otro se asoma a la ventana de una casa donde ya no vive nadie. En este pueblo del norte de Taiwán, que creció gracias al carbón, quedan menos de 100 habitantes, y de los gatos del pueblo nadie se ocupa.

Es 2008. Nadie lo sabe todavía, pero esos gatos están a punto de convertirse en la razón por la que miles de desconocidos van a subir esas mismas escaleras.

Un pueblo que vivió del carbón

Houtong no siempre fue un lugar silencioso. Según el reportaje de E. Zachos en National Geographic (2018), el pueblo creció gracias a sus minas de carbón. Hubo un tiempo, cuenta Hong Kong Free Press (2024), en que miles de personas vivían allí.

Después el carbón se acabó. Las minas cerraron y las familias se fueron; de eso hace ya décadas, según el mismo medio de Hong Kong. National Geographic describe el pueblo que quedó atrás: menos de 100 habitantes, casas vacías y gatos que nadie cuidaba.

Fila de casas mineras abandonadas con la pintura descascarada, puertas oxidadas con candado, maleza en los canalones y vidrios rotos; un gato atigrado y delgado está solo en la calle vacía.
Puertas con candado y maleza en los canalones: así quedaron calles como las de Houtong cuando las familias se fueron.

Una fotógrafa, comida y una cámara

En 2008, una fotógrafa llamada Peggy Chien (Chien Pei-ling) empezó a darles de comer a esos gatos, según Hong Kong Free Press. Después sacó la cámara. Retrató a gatos dormidos en escalones de piedra y asomados a las ventanas de las casas vacías, y luego subió las fotos a internet.

Puedes ver algunas de esas imágenes en el álbum «猴硐» que la propia Chien guarda en su cuenta de Flickr.

Entonces empezó a llegar gente de fuera. El programa «Our Island» (我們的島), de Public Television Service (PTS), la televisión pública de Taiwán, registró en 2011 que en enero de 2010 Houtong había recibido unos 500 visitantes, la misma cifra que recoge National Geographic. En poco tiempo, según PTS, fueron decenas de miles, buscando a los gatos de las fotos. El reportaje, con esas cifras de visitantes, se puede ver completo en la página de «Our Island».

La sombra de la fama

La fama, sin embargo, trajo una sombra. El mismo episodio de PTS documentó que hubo quien empezó a abandonar allí a sus mascotas, convencido de que en «el pueblo de los gatos» alguien se haría cargo de ellas. El título del reportaje ya planteaba la duda: «真假貓天堂», que podría traducirse como «¿Paraíso de gatos verdadero o falso?». Dejar a un animal en la calle, aunque sea en un pueblo famoso por sus gatos, sigue siendo abandonarlo.

Las cuentas fueron cambiando con los años. El reportaje de PTS hablaba de cerca de 100 gatos en 2011. Según el Taipei Times (2026), en su mejor momento la colonia de Houtong llegó a superar los 200, y algunas estimaciones hablan de entre 200 y 300.

Vista desde abajo de una escalera de piedra larga y estrecha que sube por una ladera, ocupada por más de una docena de gatos domésticos de colores mezclados: atigrados, tricolores, negros, naranjas y blanco con negro.
Una escalera de piedra ocupada por gatos de todos los colores: la escena que los visitantes llegaban a buscar cuando la colonia superaba los 200.

Alguien se hizo cargo

Y alguien se hizo cargo. Voluntarios alimentan a los gatos y los esterilizan para que la colonia no crezca sin control, según el Taipei Times. Cada esterilización significa camadas que ya no nacerán en la calle.

Persona voluntaria con chaqueta impermeable desteñida y botas de goma, vista de lado y sin que se le vea la cara, agachada en unos escalones de piedra mientras sirve alimento seco en un tazón de metal junto a dos gatos adultos.
Comida servida en los escalones: el cuidado de los voluntarios sostiene a los gatos que viven en la calle.

Mientras tanto, los visitantes siguieron llegando. National Geographic cita unos 870.000 en 2016. En agosto de 2023, con motivo del Día Internacional del Gato, el Gobierno de la Ciudad de Nuevo Taipéi invitó a conocer «la primera aldea de gatos de Taiwán» y habló de cerca de un millón de visitantes al año: casi un millón de personas para un pueblo de menos de 100 vecinos. Es la cifra oficial más reciente; cuántos llegan en 2026, las fuentes no lo dicen.

Quiénes quedan en los escalones

Las esterilizaciones cumplieron su propósito. Sin nuevas camadas, y con los gatos mayores muriendo con el paso de los años, la colonia se fue haciendo más pequeña. En enero de 2026, el Taipei Times contó que en Houtong quedan menos de 30 gatos.

El mismo diario describe un pueblo más vacío, al que muchos visitantes llegan y no encuentran gatos. Su nota lleva una pregunta en el título: ¿hacia dónde va la aldea de gatos de Houtong? Ninguna de las fuentes de esta historia dice todavía cuál será la respuesta.

El carbón que hizo crecer a Houtong se agotó hace décadas. Los que lo devolvieron a la vida todavía duermen al sol en sus escalones, cada vez menos, y llegaron sin que nadie los quisiera.

¿Viajarías hasta un pueblo solo para conocer a sus gatos? ¿Conoces algún lugar donde los gatos sean los verdaderos dueños de las calles?


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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