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Inspirador

La patita blanca de Jitsu contra un vidrio que no se abría

Solo en una calle concurrida de Bayside, un gatito gris diminuto apoyó una patita blanca contra una puerta de vidrio. Esta es la historia de Jitsu.

Un gatito abandonado, una puerta de vidrio y una patita blanca que pedía entrar

Jitsu estaba sentado solo frente a una puerta de vidrio. Era un gatito gris y diminuto. Levantó una patita blanca hasta apoyarla contra el cristal, como quien toca con buenos modales.

Del otro lado había un lugar seguro. De este lado estaba él, demasiado pequeño para entender todo lo que podía pasarle afuera.

Y aun así, algo parecía tener claro. Lo que necesitaba estaba detrás de esa puerta, y alguien tenía que abrirla.

Una esquina de concreto

Alguien lo había abandonado. Jitsu pasó sus primeros días solo en una calle concurrida de Bayside, pegado a la pared de un edificio mientras la gente iba y venía a su alrededor.

Había elegido lo más parecido a un refugio que encontró: la esquina de un local, un pedazo de concreto junto a una puerta. Era una elección sensata. Pero no alcanzaba.

Paws of Hope NYC, un grupo de rescate de Nueva York, nombra en Facebook lo que amenaza a los animales como él: el tráfico, otros animales, los depredadores, la gente cruel, el clima y las enfermedades. O, sencillamente, desaparecer antes de que alguien alcance a ayudarlos.

«Este bebé tendría que estar persiguiendo juguetes, no buscando un lugar seguro», le contó Gissell, de Paws of Hope NYC, a LoveMeow.

Mientras tanto, la gente seguía pasando.

Alguien se detuvo

Hasta que varias personas sí se detuvieron. Entre todas lo sacaron de allí, y una cuidadora decidió que no lo dejaría enfrentar la calle por su cuenta.

«A veces, la única diferencia entre una historia de rescate y una tragedia es si alguien dio un paso al frente a tiempo», le dijo Gissell a LoveMeow.

La puerta, esta vez, se abrió. «Lo llamé Jitsu. Ahora está a salvo conmigo», escribieron desde Paws of Hope NYC al contar el rescate.

Publicación de Facebook

Adentro empezó, por fin, la infancia que le tocaba. Tenía mantas suaves para dejarse caer, juguetes para empujar por el piso y gente que acude a la carrera en cuanto él la llama.

«Jitsu merecía la oportunidad de vivir una vida mejor, y me comprometí a dársela», dice Gissell.

En otra publicación, el grupo lo explicó así: un hogar de acogida no es solo un lugar de paso. Es seguridad, cariño y toda una vida de mañanas que Jitsu quizá nunca habría llegado a tener.

Publicación de Facebook

Faltaba ver qué clase de gato iba a salir de ese bebé asustado.

Pañuelo y sombrero de vaquero

Salió uno con un carácter enorme para su tamaño. Su cuidadora descubrió que tiene una paciencia infinita para dejarse vestir, y no desaprovechó el hallazgo. Un día aparece con un pañuelo al cuello y al siguiente, con un sombrerito de vaquero.

Lo lleva todo con la serenidad de un modelo que conoce sus mejores ángulos. Pocas cosas hay tan dignas como un gato que acepta un sombrero sin perder la compostura.

Cuando no posa, caza. Persigue su juguete de plumas con la concentración de un gato del doble de su tamaño: salta, rueda y no para hasta que la pluma se rinde.

Jitsu ya está castrado, tiene toda su atención veterinaria al día y está listo para lo que viene.

Está disponible para adopción y Paws of Hope NYC busca hogares de acogida. Sus novedades siguen en la cuenta @pawsofhopenyc de Instagram y en Facebook.

Publicación de Facebook

Por ahora pasa su primera temporada de fiestas entre calabazas y mantas suaves, tendido entre los adornos como si siempre hubieran sido suyos.

Hace unas semanas apoyaba una patita contra un vidrio y esperaba que alguien le abriera. Hoy está del lado de adentro, y lo único que espera es la próxima comida.

Imagen principal: Paws of Hope NYC.

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