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Inspirador

Encerrada con sus cinco crías en un parque de Atlanta, Jaga todavía no había dicho su última palabra

Alguien cerró a Jaga y a sus cinco recién nacidos en una transportadora y los dejó en la hierba de un parque de Atlanta. Todo lo que vino después dependía de que alguien mirara.

Encerrada con sus cinco crías en un parque de Atlanta, Jaga todavía no había dicho su última palabra

Jaga no podía salir. Alguien había subido hasta el final el cierre de la transportadora. Afuera solo quedaba el pasto de un parque de Atlanta, delante de una casa amarilla y frente a Park Grounds. Adentro, con ella, estaban sus cinco recién nacidos.

No fue un descuido. Quien los encerró cargó la transportadora hasta ahí, la dejó en la hierba y se fue caminando.

Jaga hizo lo único que estaba a su alcance: mantener a los cinco pegados a su costado. Todo lo demás dependía de que alguien mirara hacia el pasto.

Alguien miró. Una persona reparó en la transportadora abandonada y pidió ayuda.

Llenos, y aun así

El aviso llegó a Catz 4 Life, una organización de rescate que ya estaba al tope de su capacidad. Lo sensato habría sido decir que no.

Dijeron que sí. «Estamos sin espacio, pero no podíamos dejar a esta pequeña familia sin un lugar seguro», le contó Aimee, del equipo, a LoveMeow.

Varias personas se movilizaron para sacarlos de ahí, y esa noche la clínica The Cat Doctor Atlanta los recibió. Al día siguiente, Jaga y sus crías ya estaban fuera de peligro.

«Mamá se ve desconcertada, y con razón; qué experiencia tan terrible. Pero está en una casa llena de gente encantadora y nos vamos a asegurar de que nunca vuelva a pasar por algo así», le dijo Aimee a LoveMeow.

Una madre de oficio

En el hogar temporal, Jaga retomó la tarea que nadie había conseguido arrebatarle: criar. A sus cinco gatitos el equipo los apodó los Thundercats, un nombre con fuerza para una camada de pequeños luchadores.

Jaga los crió con la calma de quien no necesita instrucciones. Los amamantó, los aseó y los vigiló mientras pasaban de bebés asustados a gatitos sanos y atrevidos. Uno por uno, los cinco encontraron familia.

Cualquiera habría dado el trabajo por terminado. Jaga no.

Entonces llegaron cuatro gatitos huérfanos, a los que el equipo llamó los Guardianes de la Galaxia. No eran suyos. Y después de lo que había vivido, nadie le habría reprochado mantenerse aparte.

Jaga no los apartó. Dejó que mamaran y se acurrucaran contra ella y los acicaló como a los suyos. Pronto la habitación se llenó de gatitos que trepaban por todas partes y se amontonaban a su lado. También los cuatro fueron adoptados.

Cuando la casa quedó en silencio

«Ella ya hizo lo suyo: crió a nueve gatitos», escribió Catz 4 Life en Facebook. Y agregó que ahora le toca a ella que la mimen.

Publicación de Facebook

Ya no tiene a nadie que criar. Se acomodó bien en la casa de su cuidadora temporal, junto a los otros gatos. Según le contó la organización a LoveMeow, disfruta a fondo de su vida sin crías.

Y sin guardia que montar, se ve quién es: una gata larga, delgada y elegante. En el equipo sospechan, sin poder confirmarlo, que tiene algo de oriental de pelo corto entre sus antepasados. «Es una gata muy relajada», dice Aimee.

Los nueve gatitos ya tienen casa. Jaga es la única de la familia que todavía espera la suya, y Catz 4 Life, que publica sus novedades en Instagram como @catz4life y en Facebook, le busca un hogar definitivo.

Su historia empezó detrás de un cierre que alguien subió para no volver. El próximo capítulo empieza cuando alguien abra una puerta para quedarse y le ofrezca un regazo sin camadas de por medio, solo para ella.

Imagen principal: Facebook | Catz 4 Life, Inc..

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