Mismo parto, mismo vientre, ¿mismo padre? Lo que el ADN reveló en las camadas de gatos de Lyon
Una gata negra, cinco gatitos de colores distintos y un solo parto. Cómo funciona el celo felino y qué descubrió un estudio de ADN en los gatos de Lyon sobre la paternidad de cada camada.

Una gata negra está echada de lado y amamanta a cinco gatitos. Uno es negro como ella. Otro es carey, con el pelaje salpicado de negro y naranja. El tercero es atigrado gris, y el cuarto tiene manchas blancas. El quinto no se parece a ninguno.
Fue un solo parto. Los cinco crecieron juntos en el mismo vientre y llegaron al mundo el mismo día. Y aun así, esa camada guarda un secreto que empezó mucho antes de que nacieran.
Una gata que no ovula por calendario
Todo empieza en el celo. La gata no libera sus óvulos según un calendario fijo: lo hace cuando se aparea. De acuerdo con la guía sobre el ciclo estral felino de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU), el apareamiento dispara una descarga hormonal, y la ovulación llega entre 24 y 60 horas después, según cómo se haya apareado.
La revisión de Natoli, Litchfield y Pontier (2022), publicada en la revista Animals, da un rango parecido: de 24 a 50 horas tras la cópula. En la práctica, uno o dos días. Y casi siempre hacen falta varios encuentros: según esa misma revisión, en la mayoría de las gatas la ovulación requiere cópulas repetidas. Varias cópulas elevan más la hormona luteinizante (LH) que una sola y hacen más probable que los óvulos se liberen.
Siete días de celo y más de un macho
Mientras tanto, el celo sigue. Según la guía de LSU, dura entre 3 y 16 días, con un promedio de 7, y ni el apareamiento ni la ovulación lo acortan. En ese tiempo, ella puede aceptar a más de un macho.

Lo que sigue ocurre dentro de su cuerpo. Si dos o más machos se aparean con ella en el mismo celo, sus espermatozoides terminan compitiendo por los mismos óvulos. No es una conjetura: que una gata se aparea con varios machos y que una sola camada puede tener varios padres lo demostraron análisis genéticos como el de Say, Pontier y Natoli (1999), que aparece más adelante en esta historia.
Lo que los colores sugieren y lo que esconden
Entonces, ¿cuántos padres tiene una camada? Si miras a los cinco gatitos, lo primero que despierta la sospecha son los colores. La camada de la gata negra no es un caso documentado, sino una escena posible, y la genética la permite. Según la revisión de Lyons (2015) sobre las mutaciones del ADN del gato, publicada en el Journal of Feline Medicine and Surgery, un gatito carey de madre negra necesita que el padre aporte el gen naranja, que viaja en el cromosoma X. El negro sólido de la madre se debe a un alelo recesivo, el no agutí, así que el atigrado tuvo que recibir del padre el alelo agutí, que es dominante. El gris, un color diluido, exige dos copias del alelo recesivo d. Y las manchas blancas vienen del gen KIT, también dominante.
Parece la prueba de que hubo varios padres. No lo es. Los colores siembran la sospecha, pero engañan: un solo macho puede portar alelos recesivos, como el no agutí o el diluido, sin mostrarlos en su pelaje, y tener crías de colores que no se parecen a los suyos.
Por eso los genetistas no se fían del pelaje. Comparan el ADN de cada gatito con el de su madre y con el de los machos candidatos, igual que en una prueba de paternidad.

Cuando el análisis confirma que una misma camada tiene más de un padre, el fenómeno recibe un nombre técnico: superfecundación heteropaternal. No es exclusivo de los gatos; el término aparece también en el reporte de Mogollón y colegas (2020) en la revista Biomédica sobre unos gemelos de padres distintos en Colombia.
La prueba de paternidad de Lyon
Para medir cuántas camadas tienen más de un padre, el equipo de Say, Pontier y Natoli estudió dos poblaciones de gatos en Francia. Su artículo, publicado en 1999 en Proceedings of the Royal Society B, se puede leer completo, con todos sus datos.
Una de esas poblaciones era urbana: gatos sin dueño que vivían apiñados alrededor de un hospital de Lyon, con una densidad de 2.091 gatos por kilómetro cuadrado, según el resumen de Natoli y colegas (2022). La otra era rural, en Barisey-la-Côte, en el noreste del país, con 234 gatos por kilómetro cuadrado. El equipo analizó 9 marcadores de ADN, llamados microsatélites, en 312 crías, 76 madres y 65 posibles padres.

En el campo, donde los gatos viven más dispersos, solo entre el 0 % y el 22 % de las camadas tenían más de un padre, según Say, Pontier y Natoli (1999). En Lyon, el panorama era otro: entre el 70 % y el 83 % de las camadas urbanas, o «hasta un 80 %», como lo resumen Natoli y colegas. El estudio relaciona esa diferencia con las condiciones de cada lugar, y la más visible es la densidad: en Lyon había casi nueve veces más gatos por kilómetro cuadrado que en Barisey-la-Côte.
Y en algunas camadas de la ciudad, la cuenta llegó al extremo: hubo tantos padres como gatitos. Cada uno tenía su propio padre.
Medio hermanos en la misma camada
Cuando una camada tiene varios padres, los gatitos de padres distintos son medio hermanos: comparten madre, pero no padre. ¿Y la camada de la gata negra del principio? Como nadie analizó su ADN, no hay forma de saber cuántos padres tuvo; solo se sabe que la biología de su madre lo hace posible.
Así que esos cinco gatitos crecieron en el mismo vientre, nacieron el mismo día y se pelean por la misma leche. Y varios de ellos pueden ser, en realidad, medio hermanos.
¿Alguna vez una gata de su casa o de su barrio tuvo una camada con gatitos tan distintos que parecían de familias diferentes? ¿Cómo eran?
Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.
Referencias
- Say L, Pontier D, Natoli E (1999). High variation in multiple paternity of domestic cats (Felis catus L.) in relation to environmental conditions. Proceedings of the Royal Society B 266. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1690320/
- Natoli E, Litchfield C, Pontier D (2022). Coexistence between Humans and ‘Misunderstood’ Domestic Cats in the Anthropocene: Exploring Behavioural Plasticity as a Gatekeeper of Evolution. Animals 12(13):1717. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9264925/
- Louisiana State University, School of Veterinary Medicine (s. f.). Feline Estrous Cycle. Theriogenology. http://therio.vetmed.lsu.edu/filne_e.htm
- Lyons LA (2015). DNA mutations of the cat: The good, the bad and the ugly. Journal of Feline Medicine and Surgery 17(3):203–219. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11148888/
- Mogollón F, Casas-Vargas A, Rodríguez F, Usaquén W (2020). Twins from different fathers: A heteropaternal superfecundation case report in Colombia. Biomédica 40:604-8. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7808779/
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