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Quedan menos de 100 ocelotes en Estados Unidos, y su peor enemigo no lleva rifle

En el sur de Texas sobreviven menos de 100 ocelotes, repartidos en dos poblaciones aisladas, y los biólogos los reconocen uno a uno por sus manchas. Su amenaza más letal no es la que esperarías.

Quedan menos de 100 ocelotes en Estados Unidos, y su peor enemigo no lleva rifle

Es de noche en el sur de Texas. Entre los espinos, una cámara escondida se activa al paso de un felino y guarda su imagen. Más tarde, los biólogos del refugio de vida silvestre Laguna Atascosa revisan la foto y saben quién es sin dudarlo: les basta con mirarle el pelaje.

Ningún ocelote repite el dibujo de sus manchas, según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS), así que cada foto funciona como una huella digital. El método es ingenioso, pero también es un síntoma: se puede reconocer a los ocelotes uno a uno porque quedan muy pocos.

Un censo escrito en manchas

¿Cuántos, exactamente? Nadie da una cifra cerrada, y las estimaciones recientes van a la baja. En 2023, el USFWS habló de «menos de 100» ocelotes reproductores residentes en todo el país. Un año antes, el estudio de Blackburn y colegas (2022) en PLoS One hablaba de «menos de 80». El Instituto de Investigación de Vida Silvestre Caesar Kleberg (CKWRI), de la Universidad Texas A&M-Kingsville, calculaba en 2020 entre 50 y 80. La cifra de 80 a 120 que todavía circula viene de las estimaciones de Tewes de 1982-1984, que Texas Parks & Wildlife Magazine ya daba por superadas en 2010.

Para seguirles la pista, el refugio usa cámaras de sendero: en 2014, por ejemplo, vigilaba con ellas a 12 ocelotes. Los que quedan viven en dos poblaciones aisladas, según la ficha del USFWS: una en el refugio Laguna Atascosa y sus alrededores, en el condado de Cameron; la otra, en ranchos privados de los condados de Willacy, Kenedy y Kleberg.

Biólogo de campo con camisa caqui, sombrero y guantes, agachado de espaldas junto a una cámara trampa camuflada atada al tronco retorcido de un árbol del matorral.
Revisar cámaras trampa es rutina en el matorral: cada foto nocturna puede traer el retrato de un ocelote al que los biólogos reconocen por sus manchas.

De Luisiana a un retazo de monte

No siempre vivieron tan arrinconados. El ocelote (Leopardus pardalis) recorría antes Texas, Luisiana, Arkansas y Arizona, recuerda el USFWS. Hoy se esconde en el matorral espinoso tamaulipeco que sobrevive al norte del río Bravo, y de ese monte queda muy poco: menos del 5 % del que cubría el sur del estado, según el reportaje de E. D. Klepper (2010) en Texas Parks & Wildlife Magazine.

Un enemigo que no lleva rifle

Cuando se habla de un felino al borde de la extinción, uno piensa en cazadores. En Texas, la principal causa conocida de muerte de los ocelotes es otra: los atropellos, que suman cerca del 40 % de todas las muertes conocidas, según Blackburn y colegas (2022).

¿Quiénes mueren? Ese estudio, que comparó los lugares donde hubo atropellos con la ubicación de los pasos para fauna, encontró que el 69 % de los ocelotes atropellados eran machos. Sus autores lo interpretan como la huella de machos subadultos y adultos jóvenes que se dispersan en busca de un territorio propio. No todos acaban en la carretera, pero en ese viaje muchos se topan con ella.

Ocelote joven, delgado y alerta, de pelaje leonado con rosetas negras, detenido al borde de una franja estrecha de matorral espinoso al atardecer.
Un ocelote joven al límite del monte. A esa edad, salir a buscar territorio propio puede llevarlo hasta el asfalto.

Cinco túneles bajo la ruta 100

Texas respondió por debajo del asfalto. Entre septiembre de 2016 y mayo de 2018, el Departamento de Transporte de Texas (TxDOT) construyó cinco pasos de fauna bajo la State Highway 100 y levantó una cerca de malla de 1,8 metros de alto a lo largo de 11,9 kilómetros para guiar a los animales hacia ellos, según detallan Rivera Roy y colegas (2024) en PLoS One. Años antes, el USFWS ya había calificado de «muy eficaces» este tipo de pasos con cerca.

¿Funcionan con los ocelotes? Aquí la historia pide paciencia. En el monitoreo de 2017 a 2019 que analizaron Rivera Roy y colegas, los ocelotes fueron «extremadamente raros» en esos pasos: un solo registro. Ese estudio se centró en los otros animales que usan los túneles, y con un único ocelote en los datos, el veredicto sobre el felino sigue abierto. Un trabajo posterior, de Maharjan y colegas (2025), estudia si los cambios de diseño en las salidas de fauna construidas para los ocelotes modifican su uso; sus datos completos están en PLoS One.

Imagen infrarroja en blanco y negro de un ocelote que camina por un túnel de concreto bajo una carretera, con sus rosetas visibles en tonos grises.
Un ocelote atravesando un paso de fauna, tal como lo captaría una cámara infrarroja. Entre 2017 y 2019, el monitoreo de la ruta 100 registró una escena así una sola vez.

Un rancho donde hoy no se reproduce ningún ocelote

La otra mitad del rescate llegó de los ganaderos. La East Foundation, una organización texana de investigación agropecuaria que maneja unos 220.000 acres (cerca de 89.000 hectáreas) en el sur de Texas, abrió sus tierras a los científicos. Su rancho El Sauz funciona como «laboratorio vivo», con cámaras trampa que siguen a los ocelotes, y allí se extrajo semen de ocelotes silvestres para la cría en cautividad, cuenta Recover Texas Ocelots, la alianza del USFWS, la East Foundation y otros socios.

El plan para fundar una población nueva arrancó en 2021. En 2023, el USFWS abrió a consulta pública la propuesta para ampliar el área del ocelote en el sur de Texas, y el Acuerdo de Puerto Seguro se aprobó en marzo de 2024, según las preguntas frecuentes del proyecto. El destino no son los ranchos de Willacy y Kenedy, donde ya viven ocelotes, sino el rancho San Antonio Viejo, también de la East Foundation, y tierras privadas vecinas en los condados de Jim Hogg y Starr: unos 470 kilómetros cuadrados donde hoy no hay ninguna población reproductora.

¿En qué va todo? El Centro de Conservación del Ocelote del CKWRI, en Kingsville, se terminó a comienzos del verano de 2026, y la cría empieza este año. Las sueltas llegarán «varios años» después. El plan está en marcha, pero los ocelotes criados para poblar San Antonio Viejo todavía no han salido al monte.

El felino más elegante de América sobrevive hoy entre vacas que pastan y bajo camiones que pasan sin verlo. Mientras la cría apenas empieza y los túneles esperan más visitas, cada ocelote que cruza a salvo es un dibujo de manchas que sigue vivo en el matorral.

¿Hay en tu región algún felino silvestre que esté perdiendo terreno, o alguna vez viste uno cruzar una carretera?


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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