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Inspirador

P-22, el puma que cruzó dos autopistas y quedó atrapado en Hollywood

En 2012, una cámara trampa captó a un puma en Griffith Park, en pleno Los Ángeles. Había cruzado dos de las autopistas más transitadas del mundo, y su historia apenas empezaba.

P-22, el puma que cruzó dos autopistas y quedó atrapado en Hollywood

Son las 21:15 del 12 de febrero de 2012. En una ladera de Griffith Park, en Los Ángeles, una cámara escondida entre el matorral dispara sola. Nadie la vigila: forma parte de un estudio sobre cómo se mueve la fauna por el parque.

Esa noche registra a un visitante imposible. Griffith Park es una isla verde rodeada de barrios y asfalto, y en la imagen aparece un puma.

Una foto «como de Pie Grande»

La cámara pertenecía al Wildlife Connectivity Study del Griffith Park Natural History Survey, según PBS SoCal (2012). Para el biólogo Miguel Ordeñana, que entonces trabajaba en Cooper Ecological Monitoring, fue «como ver una imagen de Pie Grande». Hoy Ordeñana está en el Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles, que le atribuye el descubrimiento del puma con cámaras trampa.

Persona con gorra desteñida y camisa de trabajo agachada en una ladera empinada de matorral de un parque urbano
Laderas empinadas y matorral: el trabajo de campo casi nunca se ve, aunque de él dependen hallazgos como el de Griffith Park.

La primera pregunta era obvia: ¿de dónde había salido? Respondieron los análisis genéticos. Según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS), había nacido en las montañas de Santa Mónica, probablemente hijo de un macho conocido como P-1. Para llegar al parque cruzó la 405 y la 101, «dos de las autopistas más transitadas del mundo». Nadie lo vio hacerlo: el viaje quedó escrito en sus genes.

El 28 de marzo de 2012, tras nueve días de trampeo, el NPS lo capturó, confirmó que era macho y le colocó un collar, según el comunicado de ese año. Lo nombraron P-22: el puma número 22 de un estudio iniciado en 2002.

Una isla de 23 kilómetros cuadrados

Su territorio medía unas 9 millas cuadradas (unos 23 km²), el más pequeño registrado para un puma macho adulto, de acuerdo con el NPS. En esa región, un macho ocupa unas 150 millas cuadradas, cerca de 390 km²: unas diecisiete veces más.

En ese pedazo de monte lo buscó el fotógrafo Steve Winter, que pasó 15 meses escondiendo cámaras trampa hasta lograr la imagen: P-22 de noche, bajo el letrero de Hollywood. Salió en el número de diciembre de 2013 de National Geographic, que cuenta cómo se hizo esa foto y donde puedes verla. Y la ciudad se enamoró de su puma.

Puma con collar GPS caminando de noche por un sendero polvoriento de chaparral, iluminado por el flash de una cámara trampa, con el letrero de Hollywood al fondo
Un puma con collar, un sendero de chaparral y el letrero de Hollywood en la noche: una escena así convirtió a un felino esquivo en vecino famoso.

Veneno en la sangre

En marzo de 2014, el NPS volvió a capturarlo y lo encontró con sarna. En su sangre había dos raticidas anticoagulantes, difacinona y clorofacinona, según el informe de ese año. Son venenos que suben por la cadena alimentaria: pasan de una presa envenenada a quien se la come.

El NPS fue prudente: la relación entre raticidas y sarna «todavía no se entiende del todo». En linces se ha visto una asociación, pero no está demostrado que el veneno causara la sarna de P-22, y tampoco se sabe qué presa se lo transmitió.

Lo trataron con selamectina tópica y vitamina K. En diciembre de 2015 lo recapturaron sano, sin lesiones en la piel y con 123 libras (unos 56 kg), unas 15 más que en abril de 2014, según el NPS.

La pareja que nunca llegó

Lo más duro de su historia no fue el veneno. P-22 nunca encontró pareja. En los diez años que pasó en Griffith Park nunca tuvo crías, y el NPS lo atribuye a su aislamiento en los resultados finales de su necropsia.

Esa soledad no era una rareza suya, sino una señal. Las autopistas, sobre todo la 101, y la urbanización aíslan a toda la población de pumas de las montañas de Santa Mónica, explica el NPS, y eso los lleva a reproducirse entre parientes. P-22 era el síntoma más visible de ese encierro, no la causa del peligro.

Un modelo de Benson y colegas (2016), publicado en Proceedings of the Royal Society B, puso la amenaza en cifras: con consanguinidad, los pumas de esas montañas tenían un 99,7 % de probabilidad de desaparecer en 50 años.

En 2020 apareció la marca física. El NPS informó de las primeras anomalías vinculadas a la depresión por consanguinidad en las montañas de Santa Mónica: un joven puma con la cola doblada. Después, Huffmeyer y colegas (2022) describieron en Theriogenology las primeras señales reproductivas de ese problema en pumas machos del sur de California.

Un puente sobre diez carriles

En diciembre de 2022, P-22 era un puma viejo, enfermo y probablemente atropellado. Lo capturaron y lo durmieron para que dejara de sufrir, según la declaración del NPS. Tenía unos 12 años.

Para entonces, su rostro ya había movido a miles de personas. Inspiró la campaña #SaveLACougars, que ha reunido más de 100 millones de dólares de más de 6.000 donantes para el Wallis Annenberg Wildlife Crossing, según la web oficial del proyecto. Es un puente de plantas nativas en Liberty Canyon, uno de los proyectos del Distrito 7 de Caltrans, que pasa sobre los diez carriles de la 101 (ocho de circulación y dos de emergencia) y sobre Agoura Road: la autopista que más encierra a los pumas de las montañas de Santa Mónica.

Paso de fauna casi terminado, cubierto de tierra fresca, arbustos nativos jóvenes y pequeños robles, sobre una autopista de diez carriles entre colinas secas
Tierra recién puesta, arbustos jóvenes y riego por goteo sobre diez carriles de tráfico: un paso de fauna así busca que cruzar se parezca a seguir en el monte.

Queda la pregunta que importa: ¿ya lo usa algún animal? Todavía no. Según la página del proyecto, el puente se abre a la fauna el 2 de diciembre de 2026.

P-22 cruzó dos autopistas para llegar a un parque del que nunca pudo salir, y esperó años a otro puma que no llegó. No alcanzó a ver su puente, pero ese puente ya espera al próximo.

¿Hay pumas, linces u otros felinos salvajes cerca de donde vives? ¿Cómo crees que las ciudades deberían convivir con ellos?


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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