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Inspirador

Jazzy llegó a su casa de acogida metida en una transportadora y sin ningún apuro por salir

Jazzy tiene cuatro años y su familia ya no pudo cuidarla. En el centro se cerró por completo, y el equipo decidió probar otro camino antes de buscarle hogar.

Jazzy llegó a su casa de acogida metida en una transportadora y sin ningún apuro por salir

Jazzy tiene cuatro años, y un día su familia ya no pudo seguir cuidándola. Para una gata, que mide el mundo en rincones conocidos, eso no es una mudanza: es perder el mapa entero.

Así llegó a Yorkshire Cat Rescue, la organización que la recibió con una esperanza sencilla: que encontrara otra vez una familia, y que esta vez fuera para siempre.

Pero Jazzy no estaba para presentaciones.

Una gata a puerta cerrada

En el centro se mostraba reservada y nerviosa. No era mal carácter. Era la respuesta de una gata a la que le habían cambiado todo de golpe, y que había decidido replegarse sobre sí misma.

Y así es difícil que alguien la conozca de verdad. Lo que Jazzy es, sea lo que sea, queda escondido detrás de los nervios.

El equipo lo vio claro. Jazzy necesitaba algo más que un techo: necesitaba tiempo, mimos y a alguien sin ninguna prisa.

Antes de buscar familia

Entonces la organización cambió el orden de las cosas. Antes de buscarle un hogar definitivo, Jazzy pasaría una temporada en una casa de acogida: un lugar cálido, con cariño y paciencia de sobra, donde pudiera mostrar a su ritmo quién era en realidad.

De su llegada quedó una foto. En ella, Jazzy está dentro de una transportadora, en una casa que no conocía, ante personas que nunca había visto.

Si alguna vez has convivido con un gato, sabes cómo sigue esa escena. Nadie saca a un gato de una transportadora con argumentos. La decisión de salir le pertenece a él, y a nadie más.

Y Jazzy, por lo pronto, no tenía ningún apuro.

Debajo de la cama

En casa de su papá de acogida, la paciencia tuvo que acompañarse de un poco de terquedad. Y la terquedad, esta vez, estuvo del lado de los humanos.

«Después de un poco de insistencia, salió y, desde entonces, no se aparta de nosotros. Adora que la mimen», contaron desde su casa de acogida en la publicación de Yorkshire Cat Rescue.

Las fotos más recientes que compartió la organización muestran a otra gata, una que disfruta la vida junto a su papá de acogida. Puesta al lado de la imagen de la transportadora, y de la que le tomaron cuando llegó al centro, la diferencia no necesita explicación.

Publicación de Facebook

El miedo no se fue del todo. Jazzy sigue siendo asustadiza, y si algo la sobresalta, corre a refugiarse debajo de la cama. «Pero es la gata más adorable y amistosa», agregaron desde su casa de acogida.

La organización le escribió directamente a ella: «Estamos muy orgullosos de ti, Jazzy». Y le auguró que, si sigue así, muy pronto estará lista para su nuevo hogar.

La gata que no tenía apuro por salir de la transportadora conserva su escondite debajo de la cama, por si acaso. El resto de la casa, y la compañía de su papá de acogida, ya son territorio suyo. Solo falta la familia que la espere del otro lado de la puerta.

Imagen principal: Yorkshire Cat Rescue.

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