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Inspirador

Storm, la gata que pasó tres días perdida y ahora tiene prohibido saltar

Storm pasó tres días perdida y apareció gravemente herida. Ahora su recuperación depende de lo que menos sabe hacer una gata joven: quedarse quieta.

Storm, la gata que pasó tres días perdida y ahora tiene prohibido saltar

Storm tenía poco más de un año y ya había perdido a la persona que la cuidaba. Cuando esa persona murió, su hija se hizo cargo de la gata y la sumó a la vida de su propia familia.

Fue un gesto de cariño. Pero en aquella casa había niños pequeños y movimiento a cada momento, y los gatos no negocian su tranquilidad: la necesitan. Storm no logró acostumbrarse a tanto ajetreo. Todo aquello la sobrepasaba.

Un día, desapareció.

Pasó un día sin noticias de ella. Luego otro. Luego un tercero.

Lo que guardaba el microchip

Entonces, una persona de buen corazón la encontró. Storm estaba sola y gravemente herida. Esa misma persona la llevó a la clínica de Celia Hammond Animal Trust, una organización de rescate de animales.

Storm no podía contar de dónde venía, pero su microchip sí. Gracias a ese registro, el equipo dio con su familia y pudo armar su historia pieza por pieza.

El examen dio el diagnóstico: tenía la pelvis rota y necesitaba una cirugía ortopédica mayor. Los veterinarios no esperaron. La operaron de inmediato y le fijaron la pelvis con clavos.

Pero el quirófano era solo la primera parada.

La receta más difícil

Lo que vino después se mide en horas de cuidado silencioso. El personal de enfermería y los veterinarios están a su lado día y noche: le controlan el dolor, vigilan que la vejiga y el intestino funcionen sin complicaciones y la asisten con una sonda.

También la alimentan por tubo, con paciencia, para que no le falte la energía que su cuerpo necesita para reponerse.

Y luego está la indicación médica, la más difícil de cumplir para una gata joven.

«Para las próximas semanas, lo que Storm tiene recetado es simple: descanso total, silencio y comodidad», escribió el equipo en Facebook.

Publicación de Facebook

Storm pasa sus días en una jaula acogedora, preparada para que pueda estar completamente quieta. Nada de carreras ni saltos, ni un resbalón repentino, mientras sus huesos vuelven a unirse. Para una especie que se mueve a saltos, no hay receta más exigente.

Dentro de unas semanas

En unas semanas le repetirán las radiografías para ver cómo sana la pelvis. Hasta entonces, cada día de quietud cuenta.

Mientras tanto, su familia tomó una decisión. Entendió que, para estar bien a largo plazo, Storm necesita un entorno mucho más tranquilo que el que podía darle, y la cedió oficialmente a la organización.

Desde ese momento, Storm es una de las gatas de la organización. Se quedará allí durante toda su rehabilitación, con la atención médica y el cariño que merece, hasta que esté lista para un hogar propio, en calma, donde la quieran.

Para cubrir las semanas de hospitalización y medicación que aún le faltan, la organización recibe donaciones a través de sus redes.

Storm quiere decir tormenta en inglés. Es un nombre curioso para una gata a la que la vida le pide justo lo contrario: silencio, quietud y, cuando sus huesos lo permitan, una casa sin prisa donde por fin pueda elegir su rincón.

Imagen principal: Celia Hammond Animal Trust.

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