Un gato inconsciente en el asfalto y un agente con una mascarilla de oxígeno
Un domingo por la mañana, en un estacionamiento de Marina del Rey, un gato yacía inconsciente junto a la camioneta de la que acababan de sacarlo. Lo que pasó después dependió de una mascarilla de oxígeno.

El gato estaba tendido sobre el asfalto de un estacionamiento y no se movía. Para un animal que elige con tanto esmero dónde y cuándo echarse, aquella quietud no tenía nada de elegida.
Cerca, una camioneta seguía soltando humo. Hasta hacía muy poco, el gato estaba adentro.
Era la mañana del domingo 18 de octubre en Marina del Rey, California. Y nada de lo que pasaba a su alrededor lo hacía reaccionar.
Humo en Panay Way
El aviso había entrado a las 10:59: salía humo de una camioneta en la cuadra 14100 de Panay Way. Los bomberos del condado de Los Ángeles sacaron al gato del vehículo, que para entonces estaba lleno de humo.
Las llamas ya no podían alcanzarlo. Pero seguía inconsciente sobre el pavimento, y los bomberos todavía tenían un incendio entre manos.
Ahí lo encontró el agente Lopez, de la estación de Marina del Rey del Departamento del Sheriff del condado de Los Ángeles, que acudía por el mismo aviso.
Entendió enseguida que no había tiempo. Pidió oxígeno a los bomberos, se agachó junto al gato y le acomodó una mascarilla sobre el hocico. Después siguió con los primeros auxilios, ahí mismo, a ras del suelo.
Mientras tanto, los bomberos revisaban la camioneta por si quedaban otras personas o animales adentro, y peleaban contra el fuego para apagarlo cuanto antes.
Cuando se apagó el fuego
Con el incendio extinguido, los bomberos se sumaron al rescate. El gato ya no tenía a un solo agente pendiente de él, sino a todo un equipo.
Y poco después, el gato recobró el conocimiento.
El departamento publicó las fotos de ese momento en dos tiempos. En una, Lopez está inclinado sobre el gato, sosteniendo la mascarilla. En la otra, lo tiene en brazos, envuelto en una manta, ya despierto.
Despierto no era lo mismo que fuera de peligro. Agentes y bomberos lo llevaron a una clínica veterinaria cercana para que siguieran atendiéndolo.
Y quedaba una pregunta. ¿Ese gato tenía una casa? ¿Había alguien, en algún lado, esperándolo?
La cuenta de las siete vidas
La respuesta llegó después de la clínica: el gato volvió con su dueño. El departamento lo anunció con evidente alegría en su publicación, que también dejó un reconocimiento para el agente.
«Felicitamos al agente Lopez por su rapidez mental, su compasión y su compromiso con la protección de todos los miembros de nuestra comunidad, incluidos los de cuatro patas», escribió el Departamento del Sheriff, que además agradeció a los bomberos del condado su ayuda en el rescate.
Nadie lleva un registro oficial de las siete vidas de un gato. Pero si alguien lo hiciera, tendría que anotar que una de ellas se jugó un domingo por la mañana, sobre el asfalto de Marina del Rey, bajo una mascarilla de oxígeno. Y que el gato no la perdió.
Imagen principal: Los Angeles County Sheriff’s Department.
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