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Inspirador

Clarice tiene unos 16 años y un nombre que no es el suyo

Clarice tiene unos 16 años, las patas traseras paralizadas y un nombre provisional. La respuesta que hoy necesitan quienes la cuidan se fue con la persona que la dejó afuera de un refugio.

Clarice tiene unos 16 años y un nombre que no es el suyo

La gata tenía unos 16 años y las patas traseras paralizadas cuando alguien la dejó afuera de un refugio. Con ella no quedó nada de su vida anterior. No quedó el nombre que conocía, ni su historia clínica, ni una pista de quién la había cuidado.

Dieciséis años son casi una vida entera para una gata. Y la persona que la dejó ahí se llevó cada uno de ellos.

Un nombre entre comillas

Desde ese refugio la trasladaron a Thrifted Kittens Animal Rescue, una organización que podía darle la atención que su cuerpo necesitaba. Allí empezaron a llamarla Clarice. En sus publicaciones escriben el nombre entre comillas, con la cortesía de quien sabe que usa algo ajeno.

Para el equipo, aquel abandono tuvo su lógica. Quien la dejó afuera de un refugio quería que alguien la ayudara. Y por esa misma razón ella terminó en sus manos.

Pero cuidar a una gata mayor sin conocer su pasado tiene límites. El equipo prepara un plan de tratamiento para ella, y le falta un dato que solo su historia puede dar: si sus patas traseras estuvieron siempre paralizadas.

Clarice, con la reserva propia de su especie, no piensa aclararlo. La respuesta la tiene una sola persona.

Carta a alguien sin nombre

El 20 de octubre, el equipo publicó en Facebook una carta dirigida a quien la cuidó antes. No buscaba culpables. De hecho, empezaba por ponerse en su lugar.

«Sabemos que renunciar a una mascota querida es una de las decisiones más difíciles que puede tomar una persona. Y también sabemos que cuidar a una gata mayor con discapacidad es muy difícil», escribió el equipo.

Y seguía: «Cuando la dejaste afuera del refugio, fue para que recibiera la ayuda que necesitaba».

Publicación de Facebook

En la carta le pedían que les contara cómo fue la vida de Clarice durante esos cerca de 16 años. La pregunta por sus patas era urgente. Pero no era lo que más deseaban.

Casi veinte años

Lo que el equipo más quiere no aparece en ninguna historia clínica. Quieren llamarla por el nombre que probablemente escuchó durante casi dos décadas.

La carta lo dice sin rodeos: a Clarice no le queda mucho tiempo. Quienes la cuidan prometieron dedicar cada uno de esos momentos a colmarla de cariño.

Si la persona que la dejó llega a leer la carta, puede escribir a thriftedkittens@gmail.com. «Te prometemos que no estamos aquí para juzgar, solo queremos lo mejor para Clarice», cerró el equipo.

Clarice ya no está sola afuera de ningún refugio. Tiene un equipo a su lado y un nombre prestado, que lleva con la dignidad de una gata de su edad. Solo le falta el otro, el suyo, dicho por la voz que se lo enseñó.

Imagen principal: Thrifted Kittens Animal Rescue.

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