Crías gatos en la isla de Man y tu gata acaba de parir. Es una Manx sin cola; el padre, un Manx de cola corta. Te arrodillas junto a la caja y miras a las crías, pegadas al vientre de su madre.
Una no tiene cola. Otra tiene apenas un muñón. La tercera luce una cola casi entera. Los mismos padres, tres resultados distintos. Y es posible que en esa camada haya crías que nunca vas a ver.
Tarde para el arca
En la isla lo explican con una leyenda, que el Governing Council of the Cat Fancy (GCCF) recoge en su ficha de la raza Manx: el gato llegó tarde a la partida del arca de Noé y la puerta, al cerrarse, le cortó la cola. La misma ficha describe al Manx como un gato afectuoso y juguetón.
La ciencia cuenta algo menos poético, y empieza por esa variedad que desconcierta a quien los cría. Un estudio genético de 2013 lo documenta: de los mismos padres pueden nacer crías sin cola, con un muñón o con la cola casi entera. A los que no tienen cola se les llama «rumpy»; a los de cola entera, «longie».

Un gen que construye la columna
Ese trabajo, de Buckingham y colegas (2013), apareció en la revista Mammalian Genome y señaló al responsable: mutaciones en el gen T, llamado brachyury, una pieza clave en la formación de la columna del embrión. No hallaron una sola mutación, sino varias distintas en el mismo gen.
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Basta una copia alterada para acortar la cola: es una mutación dominante. El título del estudio lo resume con un término técnico, haploinsuficiencia: con una sola copia del gen funcionando bien, el embrión no alcanza a formar una cola completa.
¿Cuántos Manx llevan la mutación? En el estudio, el 95 % de los gatos de cola corta tenía una copia alterada del gen T. Los «longie», en cambio, pueden no tener ninguna, así que no todo Manx la lleva. El detalle de cada variante y de los gatos analizados está en el texto completo del artículo, disponible en PubMed Central.
Dos copias son otra historia
Cada gato tiene dos copias del gen T y le pasa una, al azar, a cada cría. Si los dos padres llevan una copia mutada, como ocurre con los Manx sin cola o de cola corta, en promedio 1 de cada 4 embriones hereda la mutación de ambos.
Esa proporción es lo que predicen las leyes de la herencia, no un recuento hecho camada por camada. Lo que sí anotan los autores es una pista visible: las camadas de dos padres de cola corta suelen ser más pequeñas de lo habitual.
¿Qué les pasa a esos embriones? El estudio lo plantea con cautela: se presume que tener dos copias causa su muerte en una etapa temprana. La Universities Federation for Animal Welfare (UFAW), en su ficha sobre el síndrome de Manx, sitúa esa muerte al principio del desarrollo fetal, y el GCCF la describe como normalmente letal en el útero. Por eso ningún Manx vivo tiene dos copias. Son las crías que nunca vas a ver.
La columna también paga
El precio no termina ahí. Según el GCCF, el mismo gen que borra la cola puede deformar el final de la columna, un cuadro que los veterinarios llaman síndrome de Manx. El nombre no es nuevo: en 1979, M. E. Deforest y P. K. Basrur ya lo usaban en el título de su artículo «Malformations and the Manx syndrome in cats», publicado en el Canadian Veterinary Journal.
La UFAW enumera lo que puede incluir: espina bífida, vértebras malformadas, nervios dañados. Hay gatitos que caminan a saltos, como conejos; otros, como recoge el estudio de 2013, no controlan la orina ni las heces. Suele aparecer en los primeros meses de vida, y los más expuestos son los «rumpy», los que no tienen cola.

Una lotería con reglas
¿Se puede evitar? En parte. Según el GCCF, lo que los criadores evitan en general es cruzar dos Manx totalmente sin cola. Y la UFAW explica que cruzan Manx con gatos de cola normal justamente para no producir fetos con dos copias: si solo uno de los padres lleva la mutación, ninguna cría puede heredarla por partida doble.
Ese cruce evita las crías que no llegan a nacer, pero no protege la columna. El síndrome viene del mismo gen que acorta la cola, y una cría sin cola sigue llevando, casi siempre, una copia alterada. Las proporciones de cada cruce se pueden calcular; lo que nadie puede predecir es el largo de la cola de cada cría ni si alguna tendrá el síndrome. Es una lotería escrita en el ADN.

El Manx es un gato afectuoso y juguetón. Pero su rasgo más famoso tiene un costo que pagan otros: los que no nacen y los que nacen con la columna herida. Quizá la leyenda acertó en algo: aquella puerta se cerró sobre mucho más que una cola.
¿Conocías el precio oculto detrás de los gatos sin cola? ¿Crees que vale la pena criar una raza por su aspecto cuando la genética cobra ese costo?
Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.
Referencias
- Buckingham KJ, McMillin MJ, Brassil MM, Shively KM, Magnaye KM, Cortes A, Weinmann AS, Lyons LA, Bamshad MJ (2013). Multiple mutant T alleles cause haploinsufficiency of Brachyury and short tails in Manx cats. Mammalian Genome 24:400–408. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3848309/
- Deforest ME, Basrur PK (1979). Malformations and the Manx syndrome in cats. Canadian Veterinary Journal 20(11):304–314 (resumen en Europe PMC). https://www.ebi.ac.uk/europepmc/webservices/rest/search?query=%22Malformations%20and%20the%20Manx%20syndrome%22&format=json&resultType=core
- UFAW – Universities Federation for Animal Welfare (s. f.). Manx: Manx syndrome. Genetic Welfare Problems of Companion Animals. https://scienceforanimalwelfare.org/species/cat/manx/manx-syndrome/
- GCCF – The Governing Council of the Cat Fancy (s. f.). Manx (ficha de raza). GCCF. https://www.gccfcats.org/getting-a-cat/choosing/cat-breeds/manx/

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