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Inspirador

Para devolver el yaguareté al Iberá, sus cuidadores aprendieron a no dejarse ver

Tras unos 70 años de ausencia, el yaguareté volvió a caminar libre por los Esteros del Iberá. Detrás hubo un equipo que se esforzó por no ser visto.

Para devolver el yaguareté al Iberá, sus cuidadores aprendieron a no dejarse ver

En una isla rodeada de agua, en pleno corazón de los Esteros del Iberá, en la provincia argentina de Corrientes, dos cachorros de yaguareté crecen detrás de una malla. Tienen pajonal, tienen lagunas, tienen comida. Lo que casi no tienen son personas a la vista, y no es un descuido: alguien trabaja muy duro para que así sea.

Es una forma de cuidar al revés de la que conocemos. No se trata de ganarse la confianza de un animal, sino de no ganarla nunca. Y la razón empieza muchas décadas atrás, cuando el gran felino de América desapareció de estos esteros.

Setenta años sin huellas

Cazado y perseguido, el yaguareté se esfumó de Corrientes a mediados del siglo XX, según la ficha de la especie de la Fundación Rewilding Argentina. Pasaron unos 70 años sin que ninguno caminara libre por el Iberá.

La ausencia, eso sí, fue local. Según un reportaje del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) de 2021, en 2018 quedaban unos 200 a 250 yaguaretés en otras provincias argentinas, y la especie es un símbolo cultural para el pueblo guaraní del noreste del país. En el Iberá, en cambio, el hueco seguía abierto.

Un yaguareté, el mayor felino de América
Un yaguareté, la especie que desapareció de Corrientes a mediados del siglo XX; no es ninguno de los animales de esta historia. Foto: Evelyn Proimos / Wikimedia Commons, CC BY 2.0.

Recintos en la isla San Alonso

Para cerrar ese hueco, el equipo de Rewilding Argentina eligió la isla San Alonso, en pleno estero, y allí levantó grandes recintos donde criar a los futuros yaguaretés del Iberá, según la propia fundación.

Alambrado alto de un recinto entre pajonales al borde de una laguna, con una pequeña compuerta de madera para la comida
Malla alta, pajonal y una pequeña compuerta de alimentación: en un recinto de presuelta, la comida puede llegar sin que nadie se deje ver.

A fines de 2020, Mongabay Latam presentó a dos nuevos cachorros que crecían en ese lugar: Karai y Porã. Su madre era Mariua. Los cachorros crecieron entre pajonales y lagunas y practicaron la caza como cualquier yaguareté salvaje, de acuerdo con la cobertura de Infobae (2021) basada en datos de Rewilding Argentina.

Cuidadores que aprendieron a desaparecer

Lo que hacía distinto a este criadero era una regla: los cachorros debían evitar el contacto con las personas e, idealmente, ni siquiera verlas. «Debemos evitar el contacto, incluso que nos vean», resumía una de las voces del proyecto citadas por Mongabay Latam en diciembre de 2020. La meta era que un yaguareté libre pudiera ignorar que existimos.

Así, la comida llegaba sin manos visibles y los cuidadores se volvieron fantasmas. Las fuentes no detallan cómo se entregaba exactamente el alimento, pero el principio era claro: en este trabajo, cuanto menos se notara la ayuda, mejor.

Conviene ser precisos con el alcance de esa regla. Era el objetivo del manejo, no una garantía: ninguna fuente certifica que Karai y Porã nunca hayan visto a una persona. Lo que sí está documentado es que se criaron sin contacto humano, como informó Infobae, con cuidadores que se esforzaban por no ser vistos.

Los gatos nunca nos pertenecieron del todo. Con su pariente más grande de América hubo que llevar esa distancia al extremo: no ser dueño, ni compañía, ni siquiera una cara conocida. Ser, como mucho, una sombra entre los juncos.

Persona con ropa de campo y sombrero de ala ancha, de espaldas, agazapada e inmóvil dentro de un escondite de juncos junto a un estero
Una persona con ropa de campo espera inmóvil en un escondite de juncos, de espaldas: en este tipo de crianza, el mejor trabajo es el que el animal no alcanza a notar.

Enero de 2021: la puerta abierta

En enero de 2021 se abrieron las puertas, según el balance que la fundación publicó en 2022. Mariua salió con sus dos cachorros, como recordó Infobae en abril de 2026, en una nota con declaraciones de Sebastián Di Martino, de Rewilding Argentina. Por primera vez en unos 70 años, una madre yaguareté caminaba libre por el Iberá con su familia detrás, como informó Infobae el 18 de enero de 2021 y como destacó también el Rewilding Institute junto con Tompkins Conservation.

Un yaguareté joven camina entre pastizales dorados al borde de un estero inundado, visto a lo lejos con teleobjetivo
Un yaguareté joven atraviesa el pajonal al borde de un estero inundado: la clase de escena que el Iberá recuperó en 2021.

Según el comunicado oficial del Gobierno argentino sobre esa primera liberación, la cría y la suelta estuvieron a cargo del equipo de Rewilding Argentina. Pero nada de eso habría sido posible sin una apuesta anterior. Kristine Tompkins y su esposo, Doug Tompkins, compraron tierras en los esteros para devolverlas a la Argentina, y de ahí nació el Parque Nacional Iberá: Tompkins Conservation anunció en diciembre de 2018 que el Congreso argentino lo había creado por ley. Un paisaje sin sus animales, sin embargo, está incompleto, y el yaguareté era la pieza que faltaba.

La cría número 50

Queda la pregunta que deja cualquier liberación: ¿funcionó? En 2022, la fundación ya hablaba de una docena de yaguaretés silvestres en los Esteros del Iberá. Según la página del proyecto Iberá de Rewilding Argentina, en enero de 2025 eran al menos 35, y hoy al menos 50 viven libres en el parque; muchos de ellos nacieron en libertad, sin conocer jamás un recinto. Esa página es el lugar para seguir las cifras actualizadas del proyecto.

Sobre Karai, las fuentes de esta historia no dan noticias recientes. De Porã, en cambio, sí, y son las mejores. El yaguareté número 50 nació en abril de 2026, según Rewilding Argentina, y es cría de Porã: la cachorra que creció detrás de una malla, sin contacto humano, y que en enero de 2021 salió al estero detrás de Mariua. Hoy es madre en libertad.

Hubo que aprender a desaparecer para que el yaguareté volviera a aparecer. Quizás ese sea el amor más difícil: cuidar a alguien sabiendo que su mejor futuro es no volver a verte.

¿Podrías cuidar a un animal durante años sabiendo que lo mejor para él es no reconocerte nunca? ¿Conocías el regreso del yaguareté al Iberá?


Foto del yaguareté: Evelyn Proimos / Wikimedia Commons, CC BY 2.0. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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