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Inspirador

Seneca se salvó con una hora de margen; lo que le falta ya no es aire

A Seneca le quedaba una hora cuando una organización que no estaba recibiendo animales dijo que sí. Lo que vino después lo puso ella: poses, sol y opiniones firmes.

Seneca se salvó con una hora de margen; lo que le falta ya no es aire

A Seneca el aire no le alcanzaba. Estaba en una jaula de un centro de control animal de Nueva York, su nombre ya figuraba en la lista de eutanasia y el reloj corría: le quedaba una hora.

En Brooklyn, AMA Animal Rescue recibió la llamada urgente. La organización no estaba recibiendo animales en ese momento, así que el equipo preguntó a sus organizaciones aliadas si alguna podía hacerse cargo de ella. Ninguna podía.

La siguiente llamada lo dejó claro: o AMA decía que sí, o para esa gata todo terminaba ahí. Dijeron que sí.

Respirar otra vez

«Luchaba por cada respiración en medio de una crisis de asma severa», le contó el equipo de AMA a LoveMeow. «La llevamos de urgencia al hospital, donde pasó unos días en una cámara de oxígeno para estabilizarse».

Lo que siguió fue lento y paciente. Le recetaron un nebulizador y le dieron el tiempo que hiciera falta. «Después de más de un mes con él, no ha vuelto a tener síntomas», contó la organización.

Y cuando respirar dejó de ser una batalla, apareció la gata que el asma tenía escondida.

Una gata con agenda

Seneca tiene seis años y opiniones firmes. Si las caricias se atrasan, lo reclama con un maullido que no admite dos interpretaciones. Juega a pelear como una campeona: un mordisquito suave y enseguida panza arriba, para que alguien admire su barriga redonda.

Persigue su pececito de juguete con la seriedad de quien tiene asuntos importantes que atender. Y cada vez que aparece una cámara, estrena pose, como si toda foto fuera una sesión profesional.

En noviembre de 2025, AMA contaba en Facebook que estaba a salvo y feliz en su hogar temporal, acaparando todo el cariño y la atención disponibles.

Publicación de Facebook

«Es la definición de una gata de sofá y de regazo», le dijo el equipo a LoveMeow. Las pruebas abundan: Seneca duerme en el alféizar soleado con las patas colgando del borde, o se tiende completamente plana en el pedazo de piso que calienta el sol. Cuando el sol se mueve, ella se muda con él.

Despierta, pone el mismo empeño: ante una maceta de pasto para gatos, saca la lengua mucho antes de llegar. Es buena para los rompecabezas, ha convivido con otros gatos sin una queja, adora los premios Churu y las mantas y, con la gente que quiere, no conoce el espacio personal. En San Valentín salió de su propia cabina de besos, entre globos rosados, con la naturalidad de quien nació para eso.

Todo en regla

Para ser una gata con asma, su expediente médico es de lo más tranquilo: la enfermedad está controlada y solo necesita cuidados de rutina. Llegó pesando más de nueve kilos y desde entonces avanza hacia un peso más sano. Por lo demás, está sana y lista para lo que venga.

Falta lo único que no depende de ella. En diciembre de 2025, 482 días después del rescate, AMA escribió en Facebook que no había llegado ni una sola solicitud de adopción. En esa misma publicación la llamó «la chica de las mil expresiones».

Publicación de Facebook

Para junio de 2026 ya eran casi dos años, y las solicitudes seguían en cero. Cuesta entenderlo. Es la gata que sujeta su ratoncito de juguete con una pata, como quien custodia un tesoro, y la que se asoma desde su escondite en el árbol rascador como si llevara rato esperándote justo a ti.

Quien quiera adoptarla puede llenar la solicitud en la página de Seneca en el sitio de AMA Animal Rescue.

Mientras tanto, Seneca duerme envuelta en una manta en el sofá, con las patas sobre la cara para taparse la luz. El aire ahora le sobra. Una vez tuvo apenas una hora; hoy se toma todo el tiempo del mundo, convencida de que su casa va a llegar.

Imagen principal: AMA Animal Rescue.

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