Nibbles, la gata que nadie vio tras la muerte de su dueño
Cuando su dueño murió de repente en una casa de Inglaterra, nadie supo qué había sido de su gata negra. Una amiga no dejó de preguntarse por ella.

Nibbles es una gata negra que vivía con su dueño en una casa de Inglaterra. Un día, él murió de repente. Afuera nadie lo supo, y la puerta siguió cerrada.
Las autoridades calcularon después que pasó cerca de un mes antes de que alguien lo encontrara. Unas dos semanas más tarde, retiraron el cuerpo de la casa. Para casi todos, ahí terminó el asunto.
Una pregunta pendiente
Para casi todos, menos para una amiga del dueño. Ella tenía presente algo que los demás parecían haber pasado por alto: en esa casa también vivía una gata.
«Había algo que la preocupaba terriblemente… Sabía que él tenía una gata», escribió más tarde el equipo de rescate en Facebook. «Nadie parecía saber qué le había pasado».
Alguien había dado la voz de alarma, pero sin resultado. A la organización le dijeron que la policía no había visto ningún gato en la propiedad, y ni los agentes ni la RSPCA, la sociedad protectora de animales británica, habían podido ayudar.
Entonces aparecieron los voluntarios de Stray Cat Rescue Team West Midlands, un pequeño grupo de Albrighton, en Wolverhampton, que se dedica a ayudar a gatos callejeros. Si nadie sabía dónde estaba la gata, irían a buscarla ellos mismos.
Detrás de la puerta
La puerta de atrás estaba sin llave, y por ahí entraron. Adentro, el olor era muy fuerte y el estado de la casa les partió el corazón. «Nada podría habernos preparado para lo que encontramos», escribió el equipo. Alguien del grupo reconoció que, de verdad, esperaba encontrar a una gata que ya había muerto.
Pero Nibbles estaba ahí. «De algún modo, contra todo pronóstico, estaba viva», contó la organización. Había pasado semanas atrapada, sin ventanas abiertas, sin forma de escapar y sin nadie que fuera a cuidarla.
Se las arregló con lo que tenía a su alcance: una bolsa grande de alimento seco que había quedado en la casa. Para el agua, los rescatistas creen que bebía del inodoro. No es el bebedero que una gata elegiría, pero probablemente fue el que la mantuvo con vida.
A su alrededor, la casa contaba otra parte de la historia: juguetes por todos lados, árboles para gatos y hasta una caja de arena automática. «Quizás lo más desgarrador de todo era lo evidente que resultaba cuánto la quería su dueño», escribió el equipo. «No era una gata a la que su dueño hubiera olvidado. Era una gata cuyo mundo entero había desaparecido de repente».
Esa casa le dejó al equipo una pregunta, y la lanzó en Facebook: «¿Cuántos estarán ahora mismo detrás de puertas cerradas, asustados, con hambre y esperando a alguien que nunca va a volver a casa?». Su pedido es sencillo: si conoces a alguien que vive solo con sus mascotas, asegúrate de que otra persona sepa que esos animales existen y de que haya un plan para ellos si algo pasa.
Tres días después
Después de semanas sin nadie, Nibbles necesitaba tiempo, y se lo dieron. Tres días después del rescate, ya se había relajado lo suficiente como para empezar a acercarse a los voluntarios, que trabajan a fondo para ayudarla a superar el trauma que vivió.
«Ya estás con nosotros, pequeña. De aquí en adelante, todo irá a mejor, te lo prometo», le escribió el equipo.
Durante semanas, Nibbles esperó detrás de una puerta que nadie abría. Ahora es ella la que, poco a poco, se acerca a quienes la cuidan.
Imagen principal: Stray Cat Rescue Team West Midlands.
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