El gato turco de Van, el felino que se mete al agua por gusto
Algunos gatos turcos de Van se meten al agua por voluntad propia. Su historia empieza junto a un lago a más de 1.600 metros de altura, y en 1955 dos gatitos la llevaron a Occidente.
Historias con instinto.
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Algunos gatos turcos de Van se meten al agua por voluntad propia. Su historia empieza junto a un lago a más de 1.600 metros de altura, y en 1955 dos gatitos la llevaron a Occidente.
Durante generaciones llenamos el platito de leche creyendo que era cariño. Lo que ocurre en el cuerpo del gato después del destete cuenta otra historia.
En la casa de campo de Charles Dickens no se admitían gatos. Uno sordo y sin nombre terminó a su lado una noche, junto a una vela encendida, y encontró la manera de que le hiciera caso.
Lo último
Rescates, vínculos extraordinarios y las vidas curiosas de los animales.
Nació en un barco en 1799, cayó al mar siendo un gatito y naufragó en 1803 junto a Matthew Flinders. Casi todo lo que sabemos de Trim lo escribió su dueño mientras estaba preso.
En un rincón escondido detrás de un salón de uñas del Bronx, una gata en los huesos seguía amamantando a cinco gatitos que empeoraban cada día.
Alexa Chapman fue a rescatar a Merlin, un atigrado mayor con la boca enferma. En el auto abrió su expediente y encontró una hoja escrita a mano que la hizo llorar.
En marzo de 1862, enferma y de luto, Florence Nightingale le escribió a su madre una confesión inesperada. Es la puerta de entrada a la historia de los más de 60 gatos que tuvo a lo largo de su vida.
Hace unos 1.200 años, un monje irlandés escribió en irlandés antiguo un poema a su gato blanco, Pangur Bán. Del monje no queda ni el nombre; el poema, en cambio, cruzó doce siglos.
Cafecita cuidaba a sus tres gatitos en la calle, en California, y atraparla llevó mucho tiempo. A salvo en un hogar de acogida, le quedaba aprender a confiar.