Saltar al contenido

Inspirador

Enferma y de luto, Florence Nightingale le confesó a su madre quién le lamía las lágrimas

En marzo de 1862, enferma y de luto, Florence Nightingale le escribió a su madre una confesión inesperada. Es la puerta de entrada a la historia de los más de 60 gatos que tuvo a lo largo de su vida.

Enferma y de luto, Florence Nightingale le confesó a su madre quién le lamía las lágrimas

Es el 7 de marzo de 1862. En Londres, una mujer enferma y de luto le escribe a su madre, y en esa carta le hace una confesión pequeña, casi doméstica: meses atrás vio una escena en otra persona y le pareció infantil. Ahora le pasa a ella.

La mujer es Florence Nightingale, a quien la Cruz Roja Británica llama «la fundadora de la enfermería moderna». Para entender lo que confiesa hay que empezar por su luto.

Retrato fotográfico de época de Florence Nightingale, hacia 1860
Florence Nightingale hacia 1860, en un retrato fotográfico que conserva la National Portrait Gallery de Londres. Foto: Henry Hering / Wikimedia Commons, dominio público.

Lo que antes le parecía infantil

Su luto tenía nombre: Sidney Herbert, muerto en agosto de 1861, según la biografía de E. T. Cook (1913). No era un nombre cualquiera en su vida. Como recordó el obituario de Nightingale que publicó The Times el 15 de agosto de 1910, fue Herbert quien, como secretario de Guerra, le pidió en octubre de 1854 que viajara a Scutari para supervisar a las enfermeras durante la guerra de Crimea.

En la carta, Nightingale le contó a su madre que la viuda de Herbert se consolaba con un perrito que había sido de su marido: el perrito se le acercaba, le besaba los párpados y le lamía las lágrimas de las mejillas. Y entonces vino la confesión: «Recuerdo que eso me pareció infantil. Ahora ya no. Mi gato hace exactamente lo mismo conmigo».

Cook transcribió esa carta en el segundo tomo de su biografía, que hoy se puede leer en Project Gutenberg. Son pocas líneas, escritas meses después de perder al hombre que la había enviado a Crimea.

Biografía antigua de tapas de tela abierta sobre un escritorio de madera, con una carta citada en letra pequeña, un lápiz y un par de guantes blancos de algodón
Una vieja biografía abierta en una carta citada en letra menuda. Muchas palabras privadas de Nightingale llegaron hasta hoy así, transcritas por sus biógrafos.

Veinte años casi sin salir de la cama

Cuando escribió esa carta, Nightingale llevaba poco más de dos meses enferma. Según P. Crawford (2021), del Institute of Mental Health de la Universidad de Nottingham, en la Navidad de 1861 sufrió un ataque grave de brucelosis que la dejó prácticamente en cama hasta 1881: unos veinte años.

No por eso dejó de trabajar. Desde la cama siguió escribiendo, carta tras carta, para conseguir mejores hospitales: la Cruz Roja Británica recuerda que, ya postrada, mantuvo sus campañas por correspondencia, y Crawford y colegas (2020), en Florence Nightingale at Home, describen cómo convirtió sus casas en oficinas.

Grabado de estilo periodístico victoriano: las manos de una mujer anónima, con manga oscura y chal de lana, escriben una carta sobre una bandeja de cama junto a la ventana, y un gato atigrado de pelo largo duerme enroscado
Una mujer escribe sobre una bandeja de cama mientras un gato duerme enroscado. Desde una cama, Nightingale siguió trabajando durante unos veinte años.

Más gatos que enfermeras

El gato de la carta a su madre no era el único. Según el Florence Nightingale Museum de Londres, a lo largo de su vida tuvo más de 60 gatos: más que las 38 enfermeras con las que llegó en 1854 a la guerra de Crimea. El museo dedica una página a sus mascotas, donde aparece también su búho, Athena, y la edición de sus Obras completas a cargo de McDonald (2001) la describe como una dueña devota de sus gatos durante toda su vida.

Grabado de estilo victoriano: un sillón de respaldo alto en una sala londinense sencilla, ocupado por completo por una docena de gatos de pelo largo
Una docena de gatos de pelo largo se adueña de un sillón victoriano. A lo largo de su vida, Nightingale tuvo más de 60.

Al menos uno de esos gatos se llamaba el señor Bismarck. Según McDonald, el nombre venía «sin duda» del príncipe Otto von Bismarck, el militarista canciller alemán, el mismo al que se recuerda como el «canciller de hierro». Pero de hierro, el gato no tenía nada. Nightingale lo describió como «el más sensible y cariñoso de los gatos, muy dulce y, de verdad, toda una dama». Vivía en el cuarto de ella, contó, acostumbrado al lujo del peine y el cepillo.

Huellas de tinta entre las cartas

Pero lo más asombroso de esos gatos está en los papeles de Nightingale. Aparecen una y otra vez en sus cartas: según Crawford y colegas (2020), varios figuran por su nombre, y Bismarck, Mufti, Tit, Tom y Topsy se mencionan con frecuencia.

Y a veces aparecen de forma literal. En Florence Nightingale: The Making of an Icon, M. Bostridge (2008) cuenta que los gatos cruzan sus papeles dejando un rastro de huellas de tinta. Junto a la letra de la mujer que reformaba hospitales quedó, en algunas hojas, la marca de unas patas.

Ella misma lo había dejado por escrito años antes, en Notas sobre enfermería, el libro que publicó en Londres en 1859 y cuya primera edición se puede hojear en facsímil en Internet Archive. Allí escribió, como recuerdan Ben-Sefer y Shields (2021) en el Journal of the Royal Society of Medicine, que «una pequeña mascota suele ser una excelente compañera para los enfermos, sobre todo en los casos crónicos largos». Tres años después, la enferma crónica era ella.

Florence Nightingale pasó la vida enseñando al mundo a cuidar. Entre sus papeles quedaron también las huellas de quienes la cuidaban a ella.

¿Tu gato también parece darse cuenta cuando estás triste? ¿Qué hace en esos momentos?

Foto de Florence Nightingale: Henry Hering / Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

Referencias

Sigue leyendo

Conversación

Únete a la conversación

Los comentarios y el formulario se cargan solo cuando abras esta sección.

Mira más historias

Ver la lista completa