Es el 7 de marzo de 1862. En Londres, una mujer enferma y de luto le escribe a su madre, y en esa carta le hace una confesión pequeña, casi doméstica: meses atrás vio una escena en otra persona y le pareció infantil. Ahora le pasa a ella.
La mujer es Florence Nightingale, a quien la Cruz Roja Británica llama «la fundadora de la enfermería moderna». Para entender lo que confiesa hay que empezar por su luto.

Lo que antes le parecía infantil
Su luto tenía nombre: Sidney Herbert, muerto en agosto de 1861, según la biografía de E. T. Cook (1913). No era un nombre cualquiera en su vida. Como recordó el obituario de Nightingale que publicó The Times el 15 de agosto de 1910, fue Herbert quien, como secretario de Guerra, le pidió en octubre de 1854 que viajara a Scutari para supervisar a las enfermeras durante la guerra de Crimea.
En la carta, Nightingale le contó a su madre que la viuda de Herbert se consolaba con un perrito que había sido de su marido: el perrito se le acercaba, le besaba los párpados y le lamía las lágrimas de las mejillas. Y entonces vino la confesión: «Recuerdo que eso me pareció infantil. Ahora ya no. Mi gato hace exactamente lo mismo conmigo».
Cook transcribió esa carta en el segundo tomo de su biografía, que hoy se puede leer en Project Gutenberg. Son pocas líneas, escritas meses después de perder al hombre que la había enviado a Crimea.

Veinte años casi sin salir de la cama
Cuando escribió esa carta, Nightingale llevaba poco más de dos meses enferma. Según P. Crawford (2021), del Institute of Mental Health de la Universidad de Nottingham, en la Navidad de 1861 sufrió un ataque grave de brucelosis que la dejó prácticamente en cama hasta 1881: unos veinte años.
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No por eso dejó de trabajar. Desde la cama siguió escribiendo, carta tras carta, para conseguir mejores hospitales: la Cruz Roja Británica recuerda que, ya postrada, mantuvo sus campañas por correspondencia, y Crawford y colegas (2020), en Florence Nightingale at Home, describen cómo convirtió sus casas en oficinas.

Más gatos que enfermeras
El gato de la carta a su madre no era el único. Según el Florence Nightingale Museum de Londres, a lo largo de su vida tuvo más de 60 gatos: más que las 38 enfermeras con las que llegó en 1854 a la guerra de Crimea. El museo dedica una página a sus mascotas, donde aparece también su búho, Athena, y la edición de sus Obras completas a cargo de McDonald (2001) la describe como una dueña devota de sus gatos durante toda su vida.

Al menos uno de esos gatos se llamaba el señor Bismarck. Según McDonald, el nombre venía «sin duda» del príncipe Otto von Bismarck, el militarista canciller alemán, el mismo al que se recuerda como el «canciller de hierro». Pero de hierro, el gato no tenía nada. Nightingale lo describió como «el más sensible y cariñoso de los gatos, muy dulce y, de verdad, toda una dama». Vivía en el cuarto de ella, contó, acostumbrado al lujo del peine y el cepillo.
Huellas de tinta entre las cartas
Pero lo más asombroso de esos gatos está en los papeles de Nightingale. Aparecen una y otra vez en sus cartas: según Crawford y colegas (2020), varios figuran por su nombre, y Bismarck, Mufti, Tit, Tom y Topsy se mencionan con frecuencia.
Y a veces aparecen de forma literal. En Florence Nightingale: The Making of an Icon, M. Bostridge (2008) cuenta que los gatos cruzan sus papeles dejando un rastro de huellas de tinta. Junto a la letra de la mujer que reformaba hospitales quedó, en algunas hojas, la marca de unas patas.
Ella misma lo había dejado por escrito años antes, en Notas sobre enfermería, el libro que publicó en Londres en 1859 y cuya primera edición se puede hojear en facsímil en Internet Archive. Allí escribió, como recuerdan Ben-Sefer y Shields (2021) en el Journal of the Royal Society of Medicine, que «una pequeña mascota suele ser una excelente compañera para los enfermos, sobre todo en los casos crónicos largos». Tres años después, la enferma crónica era ella.
Florence Nightingale pasó la vida enseñando al mundo a cuidar. Entre sus papeles quedaron también las huellas de quienes la cuidaban a ella.
¿Tu gato también parece darse cuenta cuando estás triste? ¿Qué hace en esos momentos?
Foto de Florence Nightingale: Henry Hering / Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Cook, E. T. (1913). The Life of Florence Nightingale, vol. 2, parte V, cap. I (carta a su madre del 7 de marzo de 1862). Macmillan (Project Gutenberg). https://www.gutenberg.org/files/40058/40058-h/40058-h.htm
- McDonald, L. (ed.) (2001). Florence Nightingale: An Introduction to Her Life and Family. Collected Works of Florence Nightingale, vol. 1, sección «Cat Care», p. 755. Wilfrid Laurier University Press. https://books.google.com/books?id=1GAT1r2c_sIC
- Bostridge, M. (2008). Florence Nightingale: The Making of an Icon, pp. 411-412. Farrar, Straus and Giroux (Macmillan). https://books.google.com/books?id=mkkDOIiq9vkC
- Florence Nightingale Museum (s. f.). Free Learning Resources. Florence Nightingale Museum, Londres. https://www.florence-nightingale.co.uk/free-learning-resources/
- Crawford, P. (2021). Florence Nightingale’s Cabin Fever. Institute of Mental Health, Universidad de Nottingham. https://institutemh.org.uk/news/blog/florence-nightingale-s-cabin-fever
- Crawford, P., Greenwood, A., Bates, R. y Memel, J. (2020). Florence Nightingale at Home. Palgrave Macmillan. https://books.google.com/books?id=Q7wIEAAAQBAJ
- British Red Cross (s. f.). Florence Nightingale’s story and legacy. British Red Cross. https://www.redcross.org.uk/stories/health-and-social-care/health/how-florence-nightingale-influenced-the-red-cross
- The Times (1910, 15 de agosto). Obituario de Florence Nightingale. Reproducido por The Vauxhall Society. https://vauxhallhistory.org/florence-nightingale-times-obituary/
- Nightingale, F. (1859). Notes on Nursing: What It Is, and What It Is Not. Londres: Harrison (facsímil en Internet Archive). https://archive.org/details/notesnursingwhat00nigh
- Ben-Sefer, E. y Shields, L. (2021). Animal Farm in healthcare: definitions, policies, laws and implications for health professionals. Journal of the Royal Society of Medicine. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8091562/

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