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Pangur Bán: el poema que un monje sin nombre escribió a su gato hace 1.200 años, y que aún existe

Hace unos 1.200 años, un monje irlandés escribió en irlandés antiguo un poema a su gato blanco, Pangur Bán. Del monje no queda ni el nombre; el poema, en cambio, cruzó doce siglos.

Pangur Bán: el poema que un monje sin nombre escribió a su gato hace 1.200 años, y que aún existe

Un gato blanco clava la mirada en una pared, al acecho de un ratón. Cerca, un hombre se inclina sobre una regla difícil que no termina de entender, con una vista que él mismo confiesa muy débil. Ninguno de los dos estorba al otro.

Esa escena la puso por escrito un monje irlandés hace unos 1.200 años. El nombre del gato llegó hasta nuestros días: Pangur Bán. El del monje, no.

Pangur el blanco y su compañero de oficio

El monje escribió en irlandés antiguo, probablemente en la isla de Reichenau, en el lago de Constanza. Según el Ministerio de Ciencia, Investigación y Arte de Baden-Württemberg, el monasterio de la isla se fundó en el año 724. El manuscrito procede con seguridad de esa abadía, aunque el inventario de manuscritos de C. Glassner (2002) sitúa su origen, con un signo de interrogación, en el sur de Alemania o el norte de Italia.

El nombre del gato es un retrato: bán significa «blanco», así que Pangur Bán es «Pangur el blanco», según el glosario de la edición del poema del Departamento de Anglosajón, Nórdico y Celta de la Universidad de Cambridge. En su Thesaurus Palaeohibernicus (1903), W. Stokes y J. Strachan señalaban que la lengua del poema apunta al siglo IX y que los poemas irlandeses del manuscrito son de una misma mano; el catálogo CODECS lo fecha a comienzos de ese siglo. De quién era esa mano, ninguna edición lo dice.

Lo que sorprende es el tono. El poema no presenta a Pangur como un simple cazador de ratones, sino casi como un colega: cada uno con su oficio. En la traducción inglesa de Gerard Murphy (1956) que acompaña esa edición, aquí pasada al español, el monje escribe: «Su mente está puesta en la caza; la mía, en mi oficio». Pangur atrapa ratones; en la red del monje cae «alguna regla difícil, de sentido arduo». Pangur dirige «su ojo brillante» contra la pared; el monje confiesa que su propia vista es «muy débil». Y concluye: «Ninguno de los dos estorba al otro».

En esa misma página se puede escuchar el poema leído en irlandés antiguo.

Ocho hojas de pergamino y un horario de clases

Un poema así parecería destinado a un libro de lujo. No sobrevivió en uno. Sobrevivió en un cuaderno escolar: ocho hojas de pergamino de 22 por 16 centímetros, con las esquinas redondeadas «a la manera de los manuscritos irlandeses», según el inventario de Glassner. Hoy lleva la signatura Cod. 86b/1 y se lo conoce como Reichenauer Schulheft: el cuaderno escolar de Reichenau.

Doble página del cuaderno escolar de Reichenau, cubierta de escritura medieval; el poema de Pangur Bán está en la parte inferior de la página izquierda
Folios 1v y 2r del cuaderno escolar de Reichenau, del siglo IX; el poema de Pangur Bán ocupa la parte inferior de la página izquierda. Foto: Konrad J. Tristram / Wikimedia Commons, dominio público.

El poema ocupa la parte inferior del folio 1v. Lo acompañan un glosario griego-latino, textos de gramática, tablas astronómicas e himnos, según la lista de manuscritos de manuscripta.at. La abadía que hoy lo custodia menciona en la página de su biblioteca el vocabulario griego y latino, y hasta un horario de clases. Era un cuaderno para aprender, no para lucir, y hoy se puede hojear completo en un facsímil digital.

Pequeño cuaderno medieval de pergamino abierto dentro de una vitrina baja, con las esquinas redondeadas y las hojas oscurecidas y manchadas
Esquinas redondeadas, pergamino oscurecido y páginas apretadas de texto: el aspecto modesto de un cuaderno de estudio medieval.

De la isla a la Selva Negra, y de ahí a Austria

En el siglo XVIII, en tiempos del abad Martin Gerbert (1764-1793), el cuaderno pasó de Reichenau a la abadía de St. Blasien, en la Selva Negra, según el inventario de Glassner y el Historisches Lexikon der Schweiz (Diccionario Histórico de Suiza). Después llegó el cierre: en 1806, St. Blasien fue secularizada y pasó al Gran Ducado de Baden. Para entonces, cuenta la introducción de ese mismo inventario, los monjes ya habían sacado del país, en secreto, sus fondos más valiosos.

Según el mismo diccionario, la comunidad pasó en 1807 por Spital am Pyhrn y en 1809 se instaló en la abadía de St. Paul im Lavanttal, en Austria, con libros de St. Blasien. Con ellos llegó el cuaderno de Pangur, que la abadía de St. Paul registra como traído de St. Blasien en 1809. Sigue allí.

Pequeño cuaderno de pergamino abierto sobre un soporte de espuma gris, en una mesa de madera de una antigua biblioteca de monasterio
Pergamino abierto sobre la mesa de una biblioteca monástica: en una biblioteca así, en Austria, se guarda el cuaderno de Pangur desde 1809.

El poema que viajó sin el cuaderno

Mientras el manuscrito permanecía en Austria, el poema hizo su propio camino. W. H. Auden lo tradujo al inglés y Samuel Barber lo convirtió en canción: «The Monk and his Cat», la número 8 de sus Hermit Songs, Op. 29, de 1953, según Oxford Song. La ficha de esa pieza en Song of America atribuye la traducción a Auden y el texto, simplemente, a «un monje irlandés anónimo».

El ciclo se estrenó el 30 de octubre de 1953 en el Coolidge Auditorium de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, con Leontyne Price como cantante y el propio Barber al piano, según la exposición de la Biblioteca del Congreso sobre aquel estreno. Más de mil años después de escrito, Pangur el blanco tenía música.

Mil trescientos años después, junto al lago

En 2024, el monasterio de Reichenau cumplió 1.300 años. Para celebrarlo, Baden-Württemberg organizó la gran exposición estatal «1300 Jahre Klosterinsel Reichenau», del 20 de abril al 20 de octubre, en el Archäologisches Landesmuseum de Constanza, según el ministerio de Ciencia de ese estado. Allí, de vuelta a orillas del lago de Constanza, se expuso el cuaderno original.

No pasó inadvertido. El Wochenblatt de Constanza presentó el 30 de agosto de 2024 la historia de Pangur Bán como uno de los puntos destacados de la muestra. Y dieBildschirmzeitung describió así lo que ocurría frente a la pieza: «Conmovido, uno se inclina sobre la vitrina».

Visitantes de distintas edades inclinados sobre una vitrina baja en una sala de exposición; una persona se cubre la boca con la mano
Inclinarse en silencio sobre el cristal: así describió la prensa en 2024 la reacción del público ante el cuaderno de Pangur.

El monje sin nombre pasaba las horas persiguiendo lo difícil, reglas de sentido arduo que caían en su red. Y lo que su pluma salvó del olvido fue lo más sencillo: el nombre de su gato.

Si dentro de 1.200 años alguien leyera lo que escribiste sobre tu gato, ¿qué te gustaría que supiera de él?


Foto del cuaderno escolar de Reichenau: Konrad J. Tristram / Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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