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Inspirador

La noche en que el gato de Nikola Tesla se volvió «una lámina de luz»

Una noche de invierno, en Smiljan, un Nikola Tesla de tres años acarició a su gato Mačak y saltaron chispas. Así lo recordó él mismo en una carta de 1939.

La noche en que el gato de Nikola Tesla se volvió «una lámina de luz»

Es una noche de invierno en una aldea de montaña y hace un frío seco. Un niño de tres años pasa la mano por el lomo de su gato negro, el mismo que lo sigue a todas partes.

Y entonces, bajo esa mano pequeña, el gato se enciende.

Mačak, el gato que lo seguía a todas partes

El niño era Nikola Tesla. Nació el 10 de julio de 1856 en Smiljan, en la actual Croacia, según la semblanza que publica el Instituto de Urbanismo de Belgrado para el concurso del nuevo Museo Nikola Tesla. Muchos años después, él mismo ubicó la escena en la casa y el pueblo donde nació, y recordó la edad que tenía: apenas tres años.

El gato se llamaba Mačak. «Adondequiera que yo iba, Mačak me seguía», escribió Tesla en la carta donde contó esta historia, cuya transcripción completa publica Tesla Universe. Ese texto no dice de qué color era el animal; el dato de que era un gato negro aparece en Tesla: Inventor of the Electrical Age, el libro de W. B. Carlson publicado en 2013 por Princeton University Press.

Retrato fotográfico de época de Nikola Tesla, hacia 1890
Nikola Tesla hacia 1890, casi medio siglo antes de escribir la carta sobre Mačak. Foto: Napoleon Sarony / Wikimedia Commons, dominio público.

Una lámina de luz bajo la mano

Aquel día, según Tesla, hacía un frío tan seco que la gente dejaba un rastro luminoso al caminar sobre la nieve. Ese detalle importa: en el aire seco, la carga eléctrica no logra escaparse poco a poco y se acumula hasta que salta en forma de chispa.

Nikola acarició a Mačak y el lomo del gato se volvió, en sus palabras, «una lámina de luz». De su mano brotó una lluvia de chispas tan ruidosa que se oyó en toda la casa. Así aparece en la versión de la carta que reproduce PBS en su sitio Tesla: Master of Lightning, y así lo recoge también Carlson.

El padre de Nikola era un hombre muy culto, con respuesta para todo. Pero aquellas chispas eran nuevas incluso para él. Al fin dijo: «Esto no es más que electricidad, lo mismo que ves entre los árboles durante una tormenta».

Gato negro sentado de noche en el alféizar de piedra de una casa rústica de montaña, con las orejas erguidas y la cabeza vuelta hacia el vidrio
Un gato negro, alerta, vigila la noche desde la ventana de una casa de piedra. De Mačak no existe ninguna imagen: solo quedan las palabras de Tesla.

La madre de Nikola fue más práctica: «Deja de jugar con el gato, puede provocar un incendio».

¿Quién le acaricia el lomo a la naturaleza?

Nikola siguió acariciando a Mačak y se preguntó: «¿Es la naturaleza un gato gigante? Si lo es, ¿quién le acaricia el lomo?». Carlson ubica esa pregunta justo ahí, con la mano del niño todavía sobre su gato.

Luego encendieron las velas. Mačak dio unos pasos por la habitación y sacudió las patas, como si pisara suelo mojado. Nikola forzó la vista y lo vio: un halo de luz rodeaba el cuerpo de su gato.

Al recordarlo, Tesla se describió como un niño de «apenas tres años» que «ya filosofaba». Lo que empezó como una caricia a su compañero de cuatro patas terminó en una pregunta sobre el mundo entero.

Una carta para una niña, en 1939

Pasaron las décadas. En 1939, Tesla era famoso por su sistema de corriente alterna, capaz de llevar electricidad a grandes distancias, como recuerda la semblanza del Instituto de Urbanismo de Belgrado. Ese año le escribió a Pola Fotić, una niña, hija del embajador de Yugoslavia en Estados Unidos, para contarle la historia de Mačak.

El padre de Pola era Konstantin Fotić. Según el inventario de sus papeles, que custodia la Hoover Institution y se puede consultar en el Online Archive of California, Fotić fue ministro y embajador en ese país de 1935 a 1944, y se escribía con Tesla. Una página de la Universidad de Illinois de 2021 lo recuerda como el embajador de Yugoslavia anterior al gobierno comunista.

¿Qué edad tenía Pola? Su obituario en The News-Gazette, publicado con el nombre de Pola Fotitch Triandis, indica que murió el 20 de marzo de 2018, pocos días antes de cumplir 88 años. Eso sitúa su nacimiento hacia marzo de 1930: en 1939 tenía unos nueve años.

Fotografía en blanco y negro de un hombre mayor de traje oscuro, visto de espaldas, que escribe una carta en un escritorio junto a la ventana de un hotel, con tejados y tanques de agua de Manhattan al fondo
Escena de época: un hombre mayor escribe a mano junto a la ventana de un hotel de Manhattan. La carta de Tesla a Pola lleva en su encabezado el nombre de un hotel neoyorquino.

La carta se titula A Story of Youth Told by Age («Una historia de juventud contada por la vejez») y está dedicada a «Miss Pola Fotitch», que es como aparece escrito su nombre. Puedes leerla completa en PBS o en Tesla Universe. La versión de la Biblioteca Nikola Tesla del Projekat Rastko conserva además el encabezado «Hotel New Yorker 1939».

Ochenta años con la misma pregunta

En esa carta, después de las chispas, las velas y el halo, el hombre famoso por su sistema de corriente alterna le hizo a una niña una confesión inesperada:

«Día tras día me pregunté qué es la electricidad y no encontré respuesta. Han pasado ochenta años y sigo haciéndome la misma pregunta, sin poder responderla».

Las cuentas cuadran con su recuerdo: si nació en 1856 y tenía tres años aquella noche, entre los chispazos de Mačak y la carta a Pola pasaron, en efecto, unos ochenta años. El hombre que había ayudado a llevar la electricidad a grandes distancias seguía haciéndose la misma pregunta que aquel niño de Smiljan, con la mano sobre el lomo de su gato.

Manos con guantes de archivista sostienen una hoja amarillenta escrita a mano sobre una carpeta gris abierta
Unas manos con guantes sostienen una carta amarillenta en un archivo, el cuidado que piden los papeles frágiles. Las palabras de Tesla sobre Mačak, en cambio, hoy se pueden leer libremente en línea.

Las preguntas que mueven una vida no siempre nacen en un laboratorio. A veces llegan una noche de invierno, bajo la mano de un niño, y tienen bigotes y te siguen a todas partes.

¿Alguna vez tu gato te dio un chispazo en pleno invierno? ¿Qué pensaste en ese momento?

Foto de Nikola Tesla: Napoleon Sarony / Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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