Siete gatitos salieron del bosque directo hacia ella, y no por casualidad
Una mujer caminaba por un bosque cuando siete gatitos con pinta de Halloween se le acercaron sin dudar. Detrás de ese encuentro había alguien más.

Chelsea Stockberger caminaba por el bosque sin buscar nada en particular. Ni gatos, ni compañía, ni una historia que contar.
Y de pronto tuvo visita. Siete gatitos salieron de entre los árboles y, en lugar de esconderse, como haría cualquier callejero que se respete, caminaron directo hacia ella.
Sin titubeos. Como quien llega puntual a una cita de la que la otra parte no sabía nada.
Un parque con nombre de gato
El encuentro ocurrió en un lugar llamado Garfield Park. Garfield, igual que el gato de las historietas. Para quien cree en señales, no hacía falta otra.
Internet tiene un nombre para estas coincidencias: el sistema de distribución de gatos, esa fuerza que, según la broma, decide qué gato le toca a cada persona. Allison Blair, que contó la historia en Parade Pets, sacó su conclusión: el sistema tiene favoritos.
La camada, además, llegó vestida para la ocasión. Varios gatitos negros, varios grises, todos con aire de haberse escapado de una película de Halloween. El susto se quedaba en la apariencia: eran tan dulces como pueden serlo siete gatitos.
Pero siete gatitos tan pequeños, solos en un bosque, dejan una pregunta en el aire. ¿Dónde estaba su madre?
La ASPCA, que orienta a quien se topa con una camada a la intemperie, recuerda que la madre suele andar cerca, buscando comida o esperando a que la persona se vaya. Esta no estaba escondida ni lejos.
Estaba ahí. Esa gata callejera había guiado a sus siete crías justo hasta Chelsea.
Siete, y una más
Chelsea se los llevó a casa. A los siete, sin dejar a ninguno, y a la madre con ellos.
Ese último detalle pesa. Entre los consejos que Parade Pets da a quien encuentra gatitos callejeros, basados en la guía de la ASPCA, está buscar a la madre y procurar no irse sin ella. Aquí no hubo que buscarla: fue ella la que encontró a Chelsea.
Los pequeños todavía no estaban listos para ser adoptados. Les faltaba crecer. Según la ASPCA, hacia los dos meses un gatito ya come solo, pesa casi un kilo y se mueve con buena coordinación. Hasta entonces, nadie lo cuida como su madre.
El plan es buscarles familia cuando crezcan. Blair dejó un deseo para quien se lleve a alguno: que le guste Halloween. Con semejante vestuario, sería lo mínimo.
Dulce o truco
Queda ella. La gata que llevó a su camada por el bosque hasta una caminante desprevenida.
En casa de Chelsea, por fin puede bajar la guardia. Sus siete crías están vivas, sanas y contentas, y las preocupaciones se quedaron atrás. Ella parece saberlo: se le ve serena, disfrutando de estar a salvo.
Al verla, Blair confesó que casi podía oírla ronronear.
Halloween es temporada de gatos negros y de puertas que se abren a cambio de golosinas. Chelsea entró a ese bosque sin buscar nada. La gata, en cambio, sabía muy bien lo que buscaba: no dulces, sino un hogar para los suyos. Y dio con la persona indicada.
Imagen principal: Chelsea Paige (@thiswasntinthelessonplan).
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