Estás sentado en el escritorio de revisión de Physical Review Letters, una de las revistas de física más exigentes del mundo. Sobre la mesa tienes un manuscrito sobre el magnetismo del helio sólido a temperaturas cercanas al cero absoluto. Los cálculos son limpios, la argumentación es sólida. Pero hay un detalle que no cuadra: el texto usa «nosotros» en cada página, aunque quien lo firma asegura, por escrito, que trabajó completamente solo.
No es un descuido de mecanografía. La revista tenía una regla sin excepciones: nadie firma en plural si firma en solitario. Y el físico que había enviado ese manuscrito estaba a punto de resolver el problema de una manera que ningún editor había visto antes, con una solución que terminaría convirtiéndose en una de las anécdotas más contadas de la física del siglo veinte.
Un hábito de escritura que chocó con las reglas de una revista seria
El autor era Jack H. Hetherington, físico de la Universidad Estatal de Michigan, y corría el año 1975. Había escrito su artículo sobre los efectos de intercambio de átomos en helio-3 sólido usando el «nosotros» académico por costumbre, sin pensarlo dos veces. El problema apareció cuando alguien revisó el manuscrito antes de enviarlo y le recordó que Physical Review Letters no aceptaba el plural de un autor único. Enviarlo tal cual, en plural, significaba arriesgarse a que se lo devolvieran sin revisión.
Corregirlo no era cuestión de un clic. Hetherington escribía a máquina, sin procesador de texto, y volver a mecanografiar el artículo completo -cambiando cada «nosotros» por «yo» y ajustando la gramática alrededor- le iba a tomar días que, según relata el reportaje de Science, no tenía disponibles. Necesitaba otra salida, y la encontró en un lugar poco habitual para la física de bajas temperaturas.

Un coautor de siete años y con bigotes
La salida fue buscarse un coautor. No un colega de otro laboratorio, sino Chester, su gato siamés de siete años, de acuerdo con el mismo reportaje de Science. Hetherington le construyó un nombre a la altura de cualquier firma académica: F., de Felis domesticus, el nombre en latín de la especie del gato doméstico; D., para redondear la fórmula; C., por Chester; y Willard, apellido tomado de su padre, otro gato siamés. El resultado, F. D. C. Willard, sonaba a colega de pasillo, no a la mascota que probablemente dormitaba sobre el escritorio mientras se terminaba el manuscrito. Era una solución audaz para una publicación tan rigurosa, pero le ahorraba semanas de retrabajo manual en la máquina de escribir.
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La revista que no hizo preguntas
El manuscrito, titulado «Two-, Three-, and Four-Atom Exchange Effects in bcc ³He», llegó a Physical Review Letters firmado por Hetherington y F. D. C. Willard, y pasó el mismo proceso de revisión por pares que cualquier otro artículo de física, según consta en el registro original que conserva la American Physical Society. Se publicó el 24 de noviembre de 1975, en la página 1442 del volumen 35, de acuerdo con el índice bibliográfico del Astrophysics Data System de la NASA y el Smithsonian. El resultado formaba parte de una línea de investigación seria sobre cómo se ordenan magnéticamente los átomos en sólidos a temperaturas extremas, no un capricho aislado. En ningún punto del proceso quedó documentado que alguien notara que el segundo autor tenía cuatro patas.
La firma que corrió de escritorio en escritorio
Lo llamativo no es solo que la revista lo aceptara, sino que Hetherington nunca ocultó el truco. Empezó a enviar separatas del artículo a colegas de distintos países, y en varias copias estampó, junto al nombre de Willard, la huella de una pata entintada a modo de firma, según cuenta el reportaje de Science. La identidad del segundo autor corrió de departamento en departamento sin que nadie exigiera una retractación ni una corrección al registro de la revista.

Medio siglo después, el registro sigue intacto en Physical Review Letters: un artículo de física del estado sólido firmado por un profesor de la Universidad Estatal de Michigan y un gato siamés, tan citado como cualquier otro trabajo serio de su época.
Lo que hizo Hetherington no fue una broma contra la ciencia, sino una salida práctica que terminó revelando algo más honesto: incluso en el proceso más solemne, revisado por pares, cabe un poco de absurdo bien firmado.
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Algunas imágenes de este artículo son recreaciones generadas con IA; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.
Referencias
- Hetherington, J. H. & Willard, F. D. C. (1975). Two-, Three-, and Four-Atom Exchange Effects in bcc ³He. Physical Review Letters, 35(21), 1442. American Physical Society. https://journals.aps.org/prl/abstract/10.1103/PhysRevLett.35.1442
- NASA/SAO Astrophysics Data System (ADS), Harvard-Smithsonian. Registro bibliográfico del artículo (vol. 35, p. 1442, 24 nov. 1975). https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/1975PhRvL..35.1442H/abstract
- Science | AAAS. A cat co-authored an influential physics paper. https://www.science.org/content/article/cat-co-authored-influential-physics-paper

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