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Sra Bigotes

Inspirador

Entre los muebles de una mudanza en Quebec dejaron a una gatita que aún respiraba

En una mudanza en Quebec, una familia dejó atrás sillas rotas, encimeras dañadas y, sin que nadie lo notara al principio, una gatita de seis meses que llevaba horas esperando bajo el sol.

Gata en un guacal
Créditos: Chatoon Orphelins Montreal / Facebook.

El día de la mudanza, la familia se llevó lo que aún les servía y dejó el resto amontonado en la acera: sillas rotas, encimeras dañadas, cajas vacías. En algún punto de Quebec, entre esos muebles descartados, había algo que todavía respiraba.

Hacía un calor sofocante. Sobre una de las piezas apiladas, de pie y completamente inmóvil, estaba una gatita de apenas seis meses. Los autos pasaban de largo, uno tras otro, sin que nadie se detuviera a mirar dos veces. Hasta que alguien sí lo hizo.

Parte del mobiliario descartado

Según relató en Facebook el refugio Chatoon Orphelins Montreal, la gatita —que más tarde sería llamaría Clémentine— fue dejada junto con los muebles que la familia decidió no llevarse a su nuevo hogar. No tenía microchip. Nadie salió a buscarla ni reportó su ausencia. El refugio incluso señaló que no es la primera vez que se topa con esta escena: un traslado, muebles descartados en la acera y, entre ellos, un animal vivo al que simplemente dejaron atrás.

El propio refugio apuntó algo más duro todavía: en Quebec no existe una legislación que sancione este tipo de abandono. La familia que dejó a Clémentine junto a lo que ya no quería conservar no enfrentará ninguna consecuencia por ello.

Publicación de Facebook

Alguien sí se detuvo

Fue una persona que caminaba por la zona quien notó la pequeña figura sobre la encimera, resistiendo el calor sin moverse, con la mirada fija en los autos que pasaban de largo. Se acercó, la tomó en brazos para protegerla del sol y, de inmediato, contactó al refugio Chatoon Orphelins Montreal para pedir ayuda.

El equipo del refugio buscó un hogar temporal para ella y la tomó bajo su cuidado. A la gatita, a quien describieron como «escabullidiza», el refugio la resumió con una frase simple: tuvo la suerte de encontrar a su «buena hada» justo a tiempo.

Clémentine fue llevada de inmediato al veterinario. Ahí se confirmó que no estaba esterilizada y que tenía parásitos, pero su prueba de leucemia felina (FeLV) resultó negativa. Nada que un tratamiento adecuado no pudiera resolver: empezó a recibir la atención médica que le habían negado desde el primer día, además del cuidado que nunca tuvo mientras estuvo parada sobre esos muebles bajo el sol.

Un hogar mientras tanto

Con las pruebas más graves descartadas, Clémentine pasó a manos de una familia de acogida que se encargará de ella mientras continúa su tratamiento. El refugio prometió compartir más noticias sobre su progreso en los próximos días, a medida que la gatita se recupere del susto y de las semanas que pasó sin que nadie la buscara.


La dejaron atrás pensando que era un objeto más para desechar. Pero lo que realmente hicieron fue dejarle el asiento libre hacia su verdadera familia.

Imágenes: Chatoon Orphelins Montreal / Facebook.

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