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Cougar, panther, catamount, painter: cómo un solo felino acumuló más de 40 nombres

Cougar, panther, catamount, painter, puma, león: el mismo felino acumula más de 40 nombres solo en inglés. Esta es la historia de cómo cada pueblo que lo encontró le dio el suyo.

Cougar, panther, catamount, painter: cómo un solo felino acumuló más de 40 nombres

En las montañas del sur de los Apalaches, durante generaciones, se le llamó painter. En los Andes, puma. Los exploradores españoles que lo encontraron se conformaron con león, y un naturalista francés del siglo XVIII lo dejó por escrito como couguar.

Parecen cuatro animales distintos. Son cuatro nombres para un mismo felino, y apenas una muestra de una lista tan larga que terminó convertida en récord mundial.

Más de cuarenta nombres, solo en inglés

El puma (Puma concolor) figura en la ficha oficial de Guinness World Records como el mamífero con más nombres: más de 40, y eso contando solo los que tiene en inglés.

Vale la pena leer bien la categoría. A veces se repite que es el animal con más nombres, y hasta algunos zoológicos lo presentan así, pero el récord oficial compara únicamente a los mamíferos. Entre los felinos, en cambio, no hay competencia: ningún otro gato acumula tantos.

¿Cuáles son, uno por uno, y cómo se hizo el conteo? Ni la lista completa ni el método aparecen en las fuentes de este artículo. Lo que Guinness sí explica es por qué un solo animal llegó a tener tantos.

Un mapa del Yukón al sur de Chile

La explicación está en su mapa. Según la revisión de la especie del Servicio Forestal de Estados Unidos (USDA), ningún mamífero terrestre salvaje del hemisferio occidental ocupa un territorio tan extenso: el puma vive desde el Yukón canadiense hasta el sur de Chile y Argentina, en hábitats que van de los bosques de montaña a las tierras bajas tropicales, los pantanos y las praderas.

Un puma adulto de pelaje pardo y uniforme avanza hacia la cámara hundido en nieve profunda, en un bosque boreal durante una nevada ligera
Un puma abre camino en la nieve de un bosque boreal: así de al norte llega un territorio que se extiende hasta el sur de Chile y Argentina.

Un animal repartido por tantos paisajes se cruza con muchísimos pueblos, lenguas y épocas. Guinness atribuye la cantidad de nombres justamente a esa amplia distribución por Norteamérica y Sudamérica, donde se han llegado a reconocer hasta 29 subespecies, cada una con su nombre. Y cada pueblo que lo encontró le dio el suyo.

De «çuçuarana» a «painter»

En los Andes, la palabra fue quechua, la lengua del imperio inca. El zoológico de San Diego la presenta como «la palabra inca»: puma.

El camino de cougar es más enredado. Según el Online Etymology Dictionary, de D. Harper, los portugueses aprendieron en Brasil la palabra çuçuarana, que probablemente viene del tupí susuarana. En 1774, el naturalista francés Buffon la acortó y la adaptó como couguar, con un eco de jaguar. La forma inglesa cougar se fijó más tarde.

Un libro antiguo de historia natural abierto sobre una mesa de madera gastada en una biblioteca, con un grabado coloreado a mano de un puma de perfil en la página derecha
Un volumen de historia natural del siglo XVIII abierto en el grabado de un puma: la época en que una palabra aprendida en Brasil se volvió couguar en francés.

Los exploradores españoles, sin una referencia mejor, lo llamaron león y también gato monte. De esos dos términos, según el zoológico de San Diego, viene el inglés mountain lion, «león de montaña».

En Norteamérica, los colonos de habla inglesa siguieron sumando capas: panther, catamount… Este último, explica Guinness, es la abreviatura de cat-of-the-mountain, «el gato de la montaña». En los Apalaches, además, panther se pronunciaba con tanto acento que terminó convertido en otro nombre. El Diccionario de Inglés de los Apalaches del Sur, de la Universidad de Carolina del Sur, define painter como el término común en las montañas para el puma, con citas de 1834 y 1883; una nota de 1959 asegura que toda la gente de la montaña le decía así.

Gato fantasma, gato que grita

Después llegaron los apodos que nacen del respeto. Los zoológicos de Oakland y de Carolina del Norte cuentan entre sus nombres ghost cat, «gato fantasma». De dónde salió exactamente ese apodo no está documentado en esas fichas, pero tiene un pariente cercano: el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS) señala que los nativos americanos lo llaman ghost walker, «caminante fantasma», probablemente por ser solitario y esquivo.

La fama tiene fundamento. Según el Departamento de Pesca y Caza de Idaho, la mayoría de la gente de ese estado nunca ha visto un puma. Se puede vivir años en su territorio sin cruzarse jamás con su mirada.

Al anochecer, en un sendero de alta montaña andina, un pastor con poncho de lana y gorro tejido camina con unas llamas mientras, sobre una cornisa de rocas grises, un puma adulto permanece tendido e inmóvil
Al caer la tarde, un pastor vuelve con sus llamas por un sendero andino sin advertir al puma tendido entre las rocas. Pocas personas llegan a ver uno en libertad.

El otro apodo célebre viene del oído: mountain screamer, «el que grita en la montaña». El zoológico de Oakland lo atribuye a sus gritos de apareamiento, que recuerdan a los de una mujer. El zoológico de San Diego matiza que, pese a lo que muestran los medios, gritar es poco común en esta especie.

Un felino enorme que habla como uno pequeño

Ese grito, raro o no, esconde la mayor sorpresa: el puma no ruge. Según el zoológico de San Diego, ronronea, silba, gruñe y chilla, y precisamente porque no puede rugir se le clasifica entre los gatos pequeños.

El Sistema Integrado de Información Taxonómica (ITIS) lo ubica en la subfamilia Felinae, la misma del gato que duerme en tu sofá. Es, en el fondo, un felino enorme que habla como uno pequeño.

Queda una última pregunta: entre tantos nombres, ¿cuál es el oficial? Para la ciencia hay uno solo, y es el más sobrio de todos. Linneo lo describió en 1771 como Felis concolor, y el NPS traduce ese nombre como «gato de un solo color». Hoy figura como Puma concolor. Y la cronología guarda un detalle: ese nombre científico no llegó al final de la historia, sino tres años antes de que Buffon escribiera couguar.

Decenas de nombres, entonces, para un felino que pocas personas llegan a ver en libertad, como recuerda el NPS.

Quizás por eso también tiene tantos. Cuando un animal vive en la sombra, cada pueblo lo nombra con lo que alcanzó a sentir: miedo, asombro, respeto. Y todos, a su manera, tenían razón.

¿Cómo le dicen al puma en tu país o en tu región? ¿Conoces algún nombre que no aparezca aquí?


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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