Finales de 1846. Una mujer cruza la puerta de una casita de madera en Fordham, un pueblo en las afueras de Nueva York. Adentro apenas hay con qué calentarse. En una cama de paja está tendida una joven de 24 años, consumida por la tuberculosis y envuelta en el abrigo de su marido.
La visitante es la escritora Mary Gove Nichols. El marido de la enferma también escribe, y su nombre lo reconoce cualquiera: Edgar Allan Poe. Años después, Nichols contará lo que vio en ese cuarto. Lo que vio no se parece en nada a lo que él había imaginado tres años antes en uno de sus cuentos.
Un cuento con dos gatos y un crimen
En 1843, Poe publicó «El gato negro» («The Black Cat»). Su narrador ahorca a Plutón, su gato, y después asesina a su esposa. Al final, otro gato, casi idéntico al primero, termina delatando el crimen. El texto, en la edición de T. O. Mabbott (1978), se puede leer completo en la Edgar Allan Poe Society of Baltimore.
Es, quizá, el cuento más cruel que se ha escrito sobre un gato. Quien lo lee difícilmente imagina a su autor con una gata en casa. Pero puertas adentro, Poe vivía otra historia. Y alguien estuvo allí para contarla.
Tres personas y muy poco calor
Fordham era entonces un pueblo en las afueras de Nueva York; hoy es parte del Bronx, como recuerda NYC Tourism + Conventions. En aquella casita de madera vivían tres personas: Poe; Maria Clemm, su tía y suegra, y Virginia Clemm Poe, su esposa e hija de Maria. Según el National Park Service, Virginia tenía 24 años y la tuberculosis la estaba consumiendo.

En esa casa, recordaría después Nichols, apenas había con qué calentarse. Su testimonio, «Reminiscences of Edgar Poe», apareció el 1 de febrero de 1863 en The Sixpenny Magazine, una revista de Londres, y hoy se puede leer completo. Ahí quedó escrita la escena de aquel cuarto.

Sobre su pecho, una gran gata carey
Nichols describe a Virginia tal como la vimos al principio: tendida en la cama de paja, envuelta en el abrigo de su marido. Pero en esa cama no estaba sola. Sobre su pecho se había acostado una gran gata carey.

«La maravillosa gata parecía consciente de su gran utilidad», escribió Nichols. Según su relato, el abrigo y la gata eran los únicos medios de calor de la enferma, salvo dos: Poe, que le sostenía las manos, y su madre, que le sostenía los pies.
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Nichols cuenta lo que vio, no lo que la gata sentía; por eso escribe «parecía». Pero la imagen que dejó basta: una gata que se quedaba ahí, tibia, sobre aquel pecho enfermo. Lo que Nichols no escribió fue el nombre de la gata.
Catterina, Catarina, Catter, Kate
El nombre aparece más de dos años antes, en una carta de Poe a Maria Clemm fechada el 7 de abril de 1844. En ella, Poe le cuenta que Virginia había llorado porque «you and Catterina weren’t here»: porque ni su madre ni la gata estaban ahí.
El Poe Museum de Richmond identifica a la gata del relato de Nichols con Catterina y la describe como una gran gata carey que vivía con la familia al menos desde 1844. Poe también escribía su nombre «Catarina», y la llamaba «Catter» o «Kate». Cuando Nichols la vio sobre Virginia, Catterina llevaba al menos dos años en aquella familia: no era una visitante, era una más de la casa.
El 30 de enero de 1847
Virginia murió el 30 de enero de 1847, según el National Park Service. Catterina no pudo salvarla. Pero le dio lo que un gato sabe dar mejor que nadie: calor, compañía y la certeza de no estar sola en las noches más largas. Las fuentes de esta historia no cuentan qué fue de Catterina después.
Lo que sí queda es un contraste difícil de ignorar. En la ficción, Poe imaginó a un hombre capaz de destruir a su gato y a su esposa. En su propia casa, una gata daba calor a la suya.
Hay historias de terror que se escriben. Y otras, de ternura, que solo se viven.
¿Tu gato también parece saber cuándo estás enfermo o triste? ¿Qué hace para cuidarte?
Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.
Referencias
- Nichols, Mary Gove (1863). Reminiscences of Edgar Poe. The Sixpenny Magazine (Londres), vol. IV, n.º 20, 1 de febrero de 1863, pp. 471-474. Edgar Allan Poe Society of Baltimore. https://www.eapoe.org/papers/misc1851/18630200.htm
- Poe, Edgar Allan (1844). Carta a Mrs. Maria Clemm, 7 de abril de 1844. Edgar Allan Poe Society of Baltimore. https://www.eapoe.org/works/letters/p4404070.htm
- Mabbott, T. O. (ed.) (1978). The Collected Works of Edgar Allan Poe, Vol. III: Tales and Sketches, «The Black Cat». Edgar Allan Poe Society of Baltimore. https://www.eapoe.org/works/mabbott/tom3t004.htm
- Poe Museum (s. f.). Poe’s Tales and Tails: Poe’s Connection to Cats. Poe Museum (Richmond). https://poemuseum.org/poes-tales-and-tails-poes-connection-to-cats/
- National Park Service (s. f.). Virginia Clemm Poe. National Park Service. https://www.nps.gov/people/poe-virginiapoe.htm
- National Park Service (s. f.). Maria Poe Clemm. National Park Service. https://www.nps.gov/people/poe-mariaclemm.htm
- Edgar Allan Poe Society of Baltimore (s. f.). Mrs. Virginia Clemm Poe. Edgar Allan Poe Society of Baltimore. https://www.eapoe.org/people/poevc.htm
- The Bronx County Historical Society (s. f.). Edgar Allan Poe Cottage. The Bronx County Historical Society. https://poecottage.org/
- NYC Tourism + Conventions (s. f.). Poe Cottage: how did it get there? NYC Tourism + Conventions. https://www.nyctourism.com/articles/poe-cottage-how-did-it-get-there/

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