Los biólogos que revisaban a las últimas panteras de Florida, a comienzos de los años 90, encontraban casi siempre las mismas dos marcas. La primera estaba al final de la cola: las últimas cinco vértebras se doblaban en ángulo, como un codo. La segunda, en mitad del lomo: un remolino de pelo, parecido al que algunas personas tienen en la coronilla.
En un solo animal, cualquiera de las dos habría sido una rareza. Repetidas una y otra vez en la misma población, eran una advertencia.

Nadie las cazaba
Esas marcas son correlatos de la endogamia, el resultado de generaciones de cruces entre parientes, según la publicación de M. van de Kerk, D. P. Onorato y M. K. Oli para la Universidad de Florida (UF/IFAS). El mismo texto estima que a comienzos de los 90 quedaban entre 20 y 30 panteras adultas y subadultas; W. E. Johnson y colegas, en su artículo de 2010 en Science, hablan de unos 20 a 25 adultos. Unas 30, como mucho.
Lo extraño es que ya nadie las perseguía. Según el Departamento de Estado de Florida, la caza de la pantera está prohibida en el estado desde 1958 y la especie tiene protección federal desde 1967. La caza no regulada de antes sí había contribuido al declive, junto con la fragmentación del hábitat por la urbanización, señala el estudio de D. Aguilar-Gómez y colegas publicado en PNAS en 2025. Lo que quedó de la población terminó acorralado entre pantanos y carreteras: según la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC), la población reproductora está restringida al sur del estado, por debajo del río Caloosahatchee.
Con tan pocos animales, los cruces entre parientes cobraban su precio por dentro. El estudio de PNAS enumera las consecuencias: machos con criptorquidia (testículos que no descienden), esperma de mala calidad, corazones con defectos en el tabique que separa las aurículas y deficiencias inmunitarias que los dejaban más expuestos a los patógenos. Sin cazadores de por medio, la subespecie se apagaba desde su propia sangre.

Ocho hembras desde Texas
Genetistas y gestores propusieron entonces una idea que a muchos les parecía impensable: traer sangre de fuera. El riesgo tenía nombre técnico, genetic swamping: que los genes forasteros terminaran reemplazando a los de Florida y que salvar a la pantera significara, en la práctica, borrarla.
Las elegidas fueron pumas de Texas (Puma concolor stanleyana), y no al azar. Según la página de la FWC sobre la restauración genética, en el pasado los pumas texanos y las panteras de Florida se cruzaban periódicamente en Luisiana, aunque las fuentes no precisan hasta cuándo. Traerlas era reabrir un camino que ya había existido.
En 1995 llegaron ocho hembras texanas al sur de Florida. Solo hembras, por una razón práctica que da la Universidad de Florida: el éxito reproductivo de una hembra se sigue con mucha más eficacia que el de un macho. Así, cada camada podía rastrearse de cerca.

Doce camadas, menos remolinos
Cinco de las ocho hembras tuvieron crías: 12 camadas y al menos 20 cachorros mestizos, según la Universidad de Florida y el estudio de PNAS. El artículo de Johnson y colegas registra 15 cachorros de primera generación documentados genéticamente.
Y esos cachorros nacían más sanos. En los animales mestizos, la frecuencia de defectos del tabique auricular, criptorquidia, colas dobladas y remolinos «disminuyó sustancialmente», de acuerdo con la publicación universitaria. No desaparecieron del todo, pero cada vez eran más raros.

La población también cambió de escala. Donde quedaban unas 30, la FWC estima hoy, en su programa de la pantera de Florida, entre 120 y 230 adultos y subadultos, sin contar a los cachorros que todavía dependen de sus madres.
Ninguna se quedó
Queda una pregunta que el éxito suele tapar: ¿qué fue de las viajeras? Ninguna de las ocho se quedó. Según la Universidad de Florida, cinco murieron en libertad por causas naturales y tres fueron retiradas. La FWC indica que las dos últimas que seguían vivas se retiraron en 2003 y que hoy no queda ningún puma de Texas en la población. Las fuentes no coinciden en si fueron dos o tres las retiradas, pero sí en que ninguna permaneció.
La razón era el mismo temor del principio: se las retiró «para prevenir niveles excesivos de genes de puma de Texas», explica la publicación universitaria. Habían llegado para que Florida no se apagara, no para que Texas la sustituyera.
Lo que llevan de ellas
Quedaba la duda de fondo: ¿el rescate había salvado a la pantera de Florida o la había convertido en una población texana con otro nombre? La respuesta más reciente es el estudio de PNAS de 2025, un análisis genético hecho en su mayoría con muestras de animales atropellados, un recordatorio de que las carreteras siguen siendo parte de su historia.
Las 31 panteras posteriores a 1995 que examinaron los autores tenían, todas, ascendencia mixta. Pero, en promedio, entre el 59 % y el 80 % de esa ascendencia era de Florida, y esa proporción ha ido en aumento. El rescate redujo la homocigosis, es decir, las copias idénticas de un gen heredadas de padre y madre que deja la endogamia, y los autores no hallaron pruebas de que los genes de Texas hayan reemplazado a los de Florida. El temor que obligó a retirar a las hembras no encontró respaldo en los datos, que pueden consultarse completos en el artículo de PNAS y, para los primeros años del programa, en el de Johnson y colegas.
Ninguna de las ocho vio crecer lo que ayudó a salvar. Aun así, cada cachorro que hoy abre los ojos en Big Cypress o en los Everglades, en el suroeste de Florida, lleva algo de ellas, bajo un lomo que ya casi nunca tiene remolino.
¿Crees que mezclar poblaciones es una forma válida de salvar a un felino en peligro, o se pierde algo en el camino?
Foto de la pantera de Florida: USFWS/Southeast vía Wikimedia Commons, dominio público. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.
Referencias
- Johnson, W.E., Onorato, D.P., Roelke, M.E. et al. (2010). Genetic Restoration of the Florida Panther. Science 329. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6993177
- Aguilar-Gómez, D., Yuan, L., Zhang, Y. et al. (2025). Genetic rescue of Florida panthers reduced homozygosity but did not swamp ancestral genotypes. PNAS. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12337334/
- van de Kerk, M., Onorato, D.P., Oli, M.K. (s. f.). The Florida Panther: Past, Present, and Future. UF/IFAS EDIS. https://ask.ifas.ufl.edu/publication/UW402
- Florida Fish and Wildlife Conservation Commission (s. f.). Florida Panther Genetics. FWC. https://myfwc.com/wildlifehabitats/wildlife/panther/genetics/
- Florida Fish and Wildlife Conservation Commission (s. f.). Florida Panther Program. FWC. https://myfwc.com/wildlifehabitats/wildlife/panther/
- Florida Fish and Wildlife Conservation Commission (s. f.). Description and Range. FWC. https://myfwc.com/wildlifehabitats/wildlife/panther/description/
- Florida Department of State (s. f.). State Animal: Florida Panther. Florida Department of State. https://dos.fl.gov/florida-facts/florida-state-symbols/state-animal/

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