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Inspirador

El gato de patas negras pesa menos de dos kilos, y lo que hacía de noche no cuadraba con su tamaño

Desde 1991, el biólogo Alexander Sliwa siguió de noche al gato de patas negras por el matorral de Benfontein, en Sudáfrica. Lo que anotó no cuadraba con un animal de menos de dos kilos.

El gato de patas negras pesa menos de dos kilos, y lo que hacía de noche no cuadraba con su tamaño

Es una noche de 1991 en Benfontein, a las afueras de Kimberley, en el centro de Sudáfrica. Un haz de luz recorre el matorral espinoso. Detrás del foco, un biólogo sostiene una antena que capta la señal de un collar de radio. El animal que lo lleva no se queda quieto.

Pesa menos de dos kilos y apenas descansa. Lo que el biólogo anota esa noche, y muchas otras después, no cuadra con un cuerpo tan pequeño.

Un collar de 50 gramos en la oscuridad

El biólogo era el alemán Alexander Sliwa, a quien el reportaje de Mongabay (2023) presenta como ecólogo y conservador del Zoológico de Colonia. Empezó su trabajo de campo en la reserva natural de Benfontein en 1991 y lleva más de 30 años estudiando al gato de patas negras (Felis nigripes).

La monografía sobre la especie que publicaron Renard y colegas (2015) en Mammalian Species describe el método: collares de radio de 50 gramos y seguimiento nocturno a entre 10 y 30 metros del animal. La antena servía para no perder la señal; el foco, para ver qué hacía el gato.

Equipo de radioseguimiento apoyado en el suelo escarchado junto a un arbusto espinoso, iluminado de noche por la luz dura de un foco.
Equipo de rastreo sobre la escarcha, bajo la luz de un foco: con herramientas así se mantenía la pista de un gato con collar de radio durante toda la noche.

Ese era el escenario. Según South African Tourism, Benfontein, en el Cabo Septentrional, es un paisaje de matorral espinoso del Kalahari y llanuras de pasto.

Menos de dos kilos y unos ojos enormes

Es el felino más pequeño de África. Según Renard y colegas, las hembras pesan en promedio 1,3 kilogramos (entre 1,1 y 1,7) y los machos 1,9 kilogramos (entre 1,6 y 2,5): la mayoría de los adultos no llega a los dos kilos, aunque algunos machos los superan.

La misma monografía describe un pelaje leonado pálido con manchas oscuras, rayas horizontales en las patas, anillos en la garganta y dos rayas en las mejillas, y unas orejas puntiagudas de borde blanco. Los ojos son enormes: Sliwa contó a Mongabay que la especie debe de tener uno de los ojos más grandes de todos los gatos en proporción a su cuerpo.

Ocho kilómetros por noche, también con helada

Ese cuerpo diminuto casi no se detenía. La especie caza toda la noche y con cualquier tiempo, entre −8 y 28 °C, según Renard y colegas. Cuando busca comida recorre en promedio 8,4 kilómetros, de acuerdo con el Grupo de Especialistas en Felinos de la UICN, y el Black-footed Cat Project registra entre 4,5 y 16 kilómetros por noche.

Unas botas de cuero gastadas y polvorientas sobre el suelo escarchado de un matorral espinoso, de noche, vistas a ras de suelo con flash.
A ras de suelo, entre escarcha y espinas: la altura desde la que caza, cada noche, un felino de menos de dos kilos.

Bajo el foco, el gato alternaba las tres técnicas que describe la monografía: un acecho lento y sinuoso, saltos rápidos entre la hierba para sacar a la presa de su escondite y esperas inmóvil, de hasta una hora, junto a la madriguera de un roedor. A veces avanzaba en zigzag, un movimiento que documenta el mismo proyecto.

Lo que Sliwa anotaba no cuadraba con su tamaño: entre 10 y 14 roedores o pájaros pequeños por noche, según el grupo de la UICN, y, de acuerdo con Renard y colegas, más o menos una presa cada 50 minutos. Su cuerpo diminuto le exige comer cada noche entre una sexta y una quinta parte de su peso. Si quieres profundizar en lo que come, el proyecto le dedica una página a su caza y su dieta.

Un biólogo de campo de unos treinta años, con chaqueta gastada y gorro de lana, en una noche fría entre matorrales espinosos.
Contar presas en la oscuridad exigía pasar horas en el frío, a pocos metros de un cazador que rara vez se detenía.

Seis de cada diez

Entonces llegaron las cuentas. El león, el gran cazador de la sabana, falla la mayoría de sus intentos: el estudio de Schaller de 1972 midió un 23 % de éxito en el Serengeti, y en otros lugares la cifra va del 15 % en Etosha al 38 % en el Kalahari, según la ficha sobre la dieta del león de la biblioteca de San Diego Zoo Wildlife Alliance.

El pequeño gato de patas negras acertaba hasta en 6 de cada 10. Desde enero de 1997, Guinness World Records le reconoce el título de felino depredador más exitoso: hasta el 60 % de sus cacerías terminan en presa, frente al 20 % del león cuando caza solo y el 30 % cuando caza en grupo. La cifra sale del trabajo de Olbricht y Sliwa publicado ese año en International Zoo Yearbook.

En 2018, la serie Super Cats de PBS Nature volvió sobre ese porcentaje con una hembra llamada Gyra; puedes ver su historia en «Meet the Deadliest Cat on the Planet».

El tigre del hormiguero

La comparación mide una sola cosa: qué porcentaje de cacerías termina en presa. Cuántos intentos se sumaron para llegar al 60 % no aparece en el registro de Guinness; eso está en el artículo original de Olbricht y Sliwa. El resto de los datos (peso, técnicas de caza, distancias y método de seguimiento) está reunido en la monografía completa de Renard y colegas.

¿Y en qué terminó aquel seguimiento de 1991? Más de tres décadas después, Sliwa seguía estudiando a la especie cuando Mongabay contó su historia en 2023 y la presentó como uno de los felinos salvajes más raros de África. El Instituto Nacional de Biodiversidad de Sudáfrica (SANBI) le dedica una ficha propia.

Mientras el gato de casa sueña sobre un cojín, su primo salvaje camina toda la noche bajo las estrellas. En afrikáans lo llaman miershooptier, «el tigre del hormiguero», por los viejos termiteros donde duerme; Mongabay tituló su reportaje con la versión inglesa: anthill tiger.

Menos de dos kilos, unos ocho kilómetros por noche y hasta seis aciertos de cada diez: nunca un nombre tan grande le quedó tan justo a un gato tan pequeño.

¿Su gato también tiene alma de pequeño tigre? Cuéntennos cuál es la ‘cacería’ más memorable que le han visto hacer en casa.


Algunas imágenes de este artículo fueron generadas con IA para ilustrar el contenido; no son fotografías de los hechos ni de los animales reales.

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