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Inspirador

Nadie lo había registrado en Tailandia desde 1995: unas cámaras captaron 29 veces al gato de cabeza plana

Durante 29 años no hubo un solo registro del gato de cabeza plana en Tailandia. Unas cámaras escondidas en un pantano de turba del sur cambiaron esa historia.

Nadie lo había registrado en Tailandia desde 1995: unas cámaras captaron 29 veces al gato de cabeza plana

El último gato de cabeza plana registrado en estado silvestre en Tailandia era un dato de 1995. Después vino el silencio: casi tres décadas sin un solo registro nuevo. Mientras tanto, los pantanos del sur del país perdían agua y árboles, y entre quienes estudian a los felinos se abrió paso una sospecha incómoda: que este pequeño cazador de aguas poco profundas ya no existiera allí.

Para salir de dudas no bastaba con buscar; había que esperar. Eso hicieron unas cámaras escondidas en un bosque de turba cerca de la frontera con Malasia. Y lo que devolvieron fue más de lo que nadie se atrevía a esperar.

Un pescador de cráneo plano

Para entender por qué importaba tanto, hay que conocerlo. El gato de cabeza plana (Prionailurus planiceps) es uno de los felinos más raros del planeta, según la ficha que le dedica Panthera. Es pequeño: pesa menos que muchos gatos domésticos, de acuerdo con Animal Diversity Web, de la Universidad de Míchigan. Y su silueta no se confunde: el Grupo de Especialistas en Felinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo describe con el cráneo aplanado, las orejas pequeñas y bajas, y unos ojos muy juntos, dirigidos hacia adelante.

Gato de cabeza plana, pequeño felino de cabeza aplanada y orejas bajas.
Un gato de cabeza plana (Prionailurus planiceps); la imagen muestra a la especie, no a los ejemplares registrados en Tailandia. Foto: Wilting A, Cord A, Hearn A, Hesse D, Mohamed / Wikimedia Commons, CC BY 2.5.

Según Animal Diversity Web, vive en humedales, orillas de ríos y bosques inundados, y caza sobre todo presas acuáticas en aguas poco profundas. El grupo de especialistas de la UICN precisa que se alimenta principalmente de peces y ranas, y que los crustáceos aparecen como presa secundaria. Pero no es un pescador exclusivo: las dos fuentes recogen que también puede comer pequeños roedores y aves, incluidas las de corral. Sus dientes afilados le ayudan a sujetar presas resbaladizas, y sus garras no se retraen del todo, como si siempre estuviera listo para pescar.

1995, el último rastro

En Tailandia, la pista de este pescador se cortó en 1995: de ese año data el último registro silvestre de la especie en el país, según el comunicado de Panthera sobre el hallazgo. Nadie lo dio por perdido entonces. Como recuerda la misma organización, fue más tarde cuando la UICN y su grupo de especialistas en felinos pasaron a considerarlo «posiblemente extinto en Tailandia».

Mientras tanto, su hogar se transformaba. Muchos de los pantanos del sur se drenaron, se talaron o se convirtieron en plantaciones, como recoge la ficha de la KBA Partnership y BirdLife sobre el área clave para la biodiversidad de Chaloem Pra Kiet (Pa Phru to Daeng). El fenómeno tiene estudio propio: Srisunthon y Chawchai (2020) analizaron en Frontiers in Earth Science cómo la expansión de la palma aceitera cambió el uso del suelo en una turbera del sur de Tailandia.

Para un felino que pesca en aguas poco profundas, cada pantano drenado es un territorio de caza que desaparece. Con los años se instaló el temor que recoge el grupo de especialistas en felinos: que en el país ya no quedara ninguno.

Cámaras en el bosque de turba

La búsqueda volvió al sur. El Departamento de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Conservación de Plantas de Tailandia (DNP) y la organización Panthera colocaron cámaras trampa en el Santuario de Vida Silvestre Princess Sirindhorn, según informó The Nation Thailand. Son aparatos que trabajan sin nadie al lado: quedan fijos y en silencio, y registran a los animales que pasan frente al lente.

Cámara trampa con estampado de camuflaje sujeta con una correa gastada al tronco de un árbol, apuntando a una orilla de barro junto a agua oscura en un bosque pantanoso.
Una cámara trampa atada a un árbol del pantano, con el lente bajo y orientado hacia la orilla: vigilancia paciente para un felino casi imposible de ver.

El santuario protege un bosque pantanoso de turba cerca de la frontera con Malasia, según la ficha de la KBA Partnership y BirdLife: justo el tipo de bosque inundado en el que vive el gato de cabeza plana.

Entre 2024 y 2025, las cámaras lo captaron 29 veces, de acuerdo con The Nation Thailand. Veintinueve registros de un animal del que Tailandia no tenía uno solo desde 1995. Mongabay lo contó como una de las buenas noticias del cierre de 2025: la especie reaparecía en el país tras 29 años de ausencia.

Fotograma infrarrojo en blanco y negro de un gato de cabeza plana metido en el agua oscura de un pantano, con una pata alzada sobre la superficie.
Un gato de cabeza plana en el agua, tal como lo vería una cámara trampa en la oscuridad: grano, poca luz y una pata en el aire. Es una escena ilustrativa, no uno de los 29 registros.

Cuántos gatos distintos hay detrás de esas 29 detecciones es una cifra que no se detalla en los reportes citados. Lo que sí quedó claro es que no se trataba de un solo animal.

Una madre y su cría

Entre los registros apareció una hembra acompañada de su cría. Las fotos de cámara trampa de 2024 y 2025, incluida la de la madre con su pequeño, se pueden ver en el comunicado de Panthera que dio a conocer el redescubrimiento.

Ese detalle cambia el sentido de todo el hallazgo. Un adulto frente a la cámara demuestra que la especie sigue allí. Una cría demuestra algo más: que el gato de cabeza plana todavía se reproduce en ese bosque de turba. Después de casi treinta años sin un solo registro en el país, no apareció únicamente un sobreviviente: apareció una nueva generación.

Menos de 2.500 adultos en todo el planeta

Tailandia anunció el reencuentro el 26 de diciembre de 2025, Día de Protección de la Vida Silvestre, en una rueda de prensa conjunta del DNP y Panthera Thailand, según la nota de The Nation Thailand.

La noticia pesa más cuando se mira la especie entera. La evaluación de la UICN de 2015, a cargo de Wilting y colegas, estima que probablemente quedan menos de 2.500 individuos maduros en todo el mundo, una cifra que recogen The Nation Thailand y Panthera. Con tan pocos adultos, cada pantano que sobrevive importa.

Guardaparques con camisa de campo verde oliva, de pie con el agua oscura hasta las rodillas en un bosque pantanoso de turba.
Recorrer un pantano de turba es avanzar con el agua hasta las rodillas. Estos bosques inundados son el hogar del gato de cabeza plana: cada uno que sigue en pie cuenta.

Durante casi treinta años, el silencio pareció una despedida. Pero a veces la naturaleza no se va: solo espera, quieta entre el agua oscura, a que alguien vuelva a mirar.

¿Conocías a este pequeño pescador de bigotes? ¿Qué otro animal que todos dan por perdido te gustaría que las cámaras volvieran a encontrar?


Foto del gato de cabeza plana: Wilting A, Cord A, Hearn A, Hesse D, Mohamed / Wikimedia Commons, CC BY 2.5. Las demás imágenes fueron generadas con IA para ilustrar el contenido.

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